Incursiones en territorio enemigo

Los ritos paganos vascos fueron extirpados o asimilados hasta hacerlos encajar en conceptos teológicos oficiales: un disfraz carnavalesco será la representación de Belial; los tocados de nuestras mujeres fueron símbolos fálicos, naturalmente inadmisibles; que a Dios se le denomine en euskera Jainko era mofa y blasfemia, puesto que no cabe duda de que se quería decir «Juanito»… Organizar campañas para la recuperación del habla perdida (de la lengua arrebatada) es trasnochado voluntarismo; la reivindicación del derecho a la autodeterminación no es más que un complejo decimonónico... Es rentable instalarse en la versión oficial.

Si Pierre de Lancre hubiese entendido nuestras palabras, no hubiera tenido dificultad para echarnos a la hoguera. El delito lo es siempre en relación al tribunal. En el fondo, el único que realmente cree que las brujas existen, vuelan y conocen a Satán, es el señor Pierre de Lancre en sus diversas variantes históricas: teórico del aparato, hombre de Estado, fiscal general o juez togado. Hay que confesar el delito imputado sea como sea: por eso la tortura es legítima. La democracia se defiende en las cloacas, bien que lo hemos sabido los vascos. Ya lo dijo Pierre de Lancre: nunca se lucha lo bastante contra el mal.

En palabras del autor, Incursiones en territorio enemigo «... ha sido escrito “para afuera”. [...] Hay tanta desinformación y tanto tópico inculcado a través de los años sobre nosotros [los vascos] y nuestra cultura; es tan grande el esfuerzo que el invitado vasco de la mesa tiene que hacer para deshacer clichés y superar prejuicios –también propios–, que uno se siente un explorador adentrándose en la selva hostil».

Escritor
Colección
Ensayo y Testimonio
Materia
ENSAYO CAST
Idioma
  • Castellano
EAN
9788476812600
ISBN
978-84-7681-260-0
Páginas
140
Edición
1
Fecha publicación
13-08-1997
Contacto de seguridad
Editorial Pamiela

Disponibilidad

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