{"id":3385,"date":"2016-07-20T18:55:44","date_gmt":"2016-07-20T17:55:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/?p=3385"},"modified":"2016-07-20T18:57:53","modified_gmt":"2016-07-20T17:57:53","slug":"j-l-anderson-dinamitar-el-valle-de-los-caidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/?p=3385","title":{"rendered":"J. L. Anderson: Dinamitar el Valle de los Ca\u00eddos"},"content":{"rendered":"<p class=\"mce\">\n\tUn 20 de noviembre, hace algunos a&ntilde;os, visit&eacute; el Valle de los Ca&iacute;dos en las afueras de Madrid. No esperaba ver lo que encontr&eacute; all&iacute;. Un recinto sepulcral y silencioso enclavado en un bosque, resguardado por discretos polic&iacute;as. Dentro hab&iacute;a un pu&ntilde;ado de sombr&iacute;os visitantes, incluyendo dos hombres de bigotes cortos y largos chaquetones de cuero negro, quienes, de pronto, delante m&iacute;o, dieron saludos fascistas al un&iacute;sono ante las tumbas de los hombres all&iacute; enterrados. Al hacerlo, intercambiaron miradas cuasi clandestinas, y salieron a una gran terraza que hay afuera, presidida por la gran columna de piedra y la cruz que se alza al cielo azul. Ah&iacute; se encontraron con sus miradas de complicidad para caminar juntos. Por un rato les observ&eacute; deambular con un aire de propiedad y de pertenencia. Me di cuenta de que all&iacute; yo era el forastero, y que ellos estaban en su lugar. Es m&aacute;s, qued&oacute; claro que era un sitio exclusivamente reservado para ellos, los &uacute;ltimos fascistas, protegido por un Estado inexplicablemente complaciente.\n<\/p>\n<p class=\"mce\">\n\tSent&iacute; que estaba en un lugar maldito, y que ese lugar deb&iacute;a ser destruido, que mientras existiese, fascistas como esos hombres podr&iacute;an reunirse y sentirse de alguna manera reivindicados en sus ideolog&iacute;as nefastas, e inclusive so&ntilde;ar con la posibilidad de un retorno al poder. Me parec&iacute;a una ofensa a la conciencia humana que ese monumento siguiera en pie y protegido inclusive por el Estado espa&ntilde;ol mientras que el cuerpo del poeta Federico Garc&iacute;a Lorca, v&iacute;ctima de los mismos hombres all&iacute; enterrados, est&aacute; todav&iacute;a tirado en un barranco an&oacute;nimo, en lugar de tener una sepultura digna. &Eacute;l y unas decenas de miles m&aacute;s, claro.\n<\/p>\n<div class=\"no-adv-socios\">\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<p class=\"mce\">\n\tComo hijo de un pa&iacute;s que tuvo su propia guerra civil hace siglo y medio, en el que se pueden visitar museos dedicados al tema desde ambos bandos e incluso alguno de los principales campos de batalla -conservados y protegidos como monumentos hist&oacute;ricos- siempre me hab&iacute;a extra&ntilde;ado que en Espa&ntilde;a no hubiera un lugar oficial en donde ir a recordar la cruenta contienda que desangr&oacute; al pa&iacute;s de 1936 a 1939, y que fue la antesala de la mism&iacute;sima Segunda Guerra Mundial. Al visitar el Valle de los Ca&iacute;dos, dej&eacute; de extra&ntilde;arme. Entend&iacute; que en Espa&ntilde;a nunca hubo una reconciliaci&oacute;n nacional, sino una victoria aplastante de unos en contra de los otros, y fue a esa realidad a la que se adapt&oacute; la gran mayor&iacute;a de la gente.\n<\/p>\n<p class=\"mce\">\n\tCuando pregunto a espa&ntilde;oles cu&aacute;l es el monumento nacional a la Guerra Civil, me dicen que no existe o, despu&eacute;s de pensar un momento, sugieren que es el Valle de los Ca&iacute;dos. Yo les pregunto: &iquest;Acaso no es ese lugar la tumba de Francisco Franco y de Jose Antonio Primo de Rivera? S&iacute;, me dicen. Y adem&aacute;s, pregunto, &iquest;no fue mandado construir por Franco con la mano de obra forzada de prisioneros de guerra de la vencida Rep&uacute;blica? S&iacute;, me dicen. Entonces, pregunto, &iquest;no es el Valle de los Ca&iacute;dos un monumento a la victoria de Franco? Pues s&iacute;, me dicen, casi siempre algo inc&oacute;modos. Casi todos me aseguran que ellos personalmente nunca han visitado el Valle de los Ca&iacute;dos, y que es un punto nulo para ellos, porque ya no tiene ninguna relevancia en sus vidas, ni tampoco para la Espa&ntilde;a moderna. Que lo han consagrado al olvido junto con todo lo dem&aacute;s &ndash;monjas, la cruz, las iglesias a donde solo van las viejas, junto con las familias numerosas, el servicio militar obligatorio y la tauromaquia&ndash;. &quot;Tomate otra ca&ntilde;a, Jon Lee&quot;, me dicen, &quot;y deja de joder&quot;.\n<\/p>\n<p class=\"mce\">\n\tPero no puedo. Siempre me ha inquietado la tendencia espa&ntilde;ola a la amnesia colectiva y tambi&eacute;n su tolerancia a convivir con lugares temibles como el Valle de los Ca&iacute;dos. Comenzando con el pacto del olvido que fue el eje de la la famosa Transici&oacute;n post franquista, me parece que este empecinamiento espa&ntilde;ol en negar la verdad de su propia historia es la gran flaqueza de su precaria democracia. Esta amnesia hacia lo propio tambi&eacute;n se extiende a la Segunda Guerra Mundial, &ndash;ya que Franco simul&oacute; neutralidad en la contienda&ndash; y ha hecho posible que los espa&ntilde;oles se sientan libres de toda responsabilidad moral en aquello. Esto es extremadamente ofensivo y de hecho se asemeja a la actitud de los turcos con su obstinada negaci&oacute;n hist&oacute;rica de la carnicer&iacute;a a la que sometieron a los armenios, y que es de alguna manera la piedra fundacional del Estado turco que vemos hoy en d&iacute;a &ndash;tan intolerante, tan poco dispuesto al debate civil, tan poco democr&aacute;tico&ndash;. Espa&ntilde;a y Turqu&iacute;a tienen algo fuerte en com&uacute;n: la negaci&oacute;n de su propia historia.\n<\/p>\n<p class=\"mce\">\n\tLa derrota de Alemania, en cambio, oblig&oacute; a los ciudadanos de ese pa&iacute;s a enfrentar los horrores que hab&iacute;an cometido en nombre del Tercer Reich. Decidieron borrar de la faz de la tierra el lugar exacto de la muerte de Hitler, su b&uacute;nker en Berlin, justamente porque no quisieron legar a sus nefastos disc&iacute;pulos un lugar de peregrinaje. A trav&eacute;s de los a&ntilde;os los alemanes tambi&eacute;n han podido enfrentar sus demonios y hoy en d&iacute;a, en debate abierto y consciente, asumen su responsabilidad ante el genocidio que cometieron.\n<\/p>\n<p class=\"mce\">\n\tLa peque&ntilde;a vecina naci&oacute;n de Portugal tambi&eacute;n tuvo su dictadura fascista pero, aunque fuera tard&iacute;a, los portugueses tuvieron su Revoluci&oacute;n de los Claveles, y se sacaron algunos clavos. En Espa&ntilde;a, en cambio, los espa&ntilde;oles se quedaron acurrucados durante cuarenta largos a&ntilde;os con su dictador, excusando su comportamiento con la supuesta <em class=\"mce\"> dictablanda<\/em> de los &uacute;ltimos a&ntilde;os (que inclu&iacute;a ejecuciones con garrote vil hasta meses antes de su muerte), y cuando les toc&oacute; la hora de buscar un cambio, optaron por la paz de los muertos y una amnesia artificial a cambio del advenimiento del turismo, del bikini, y de un pa&iacute;s <em class=\"mce\"> Benidormido<\/em>, en donde no pasa nada porque todo pasa.\n<\/p>\n<p class=\"mce\">\n\tHoy, cuando se cumplen 80 a&ntilde;os del &quot;levantamiento&quot;&nbsp;que lider&oacute; Franco en el verano de 1936, que provoc&oacute; la Guerra Civil y termin&oacute; con las vidas de por lo menos medio mill&oacute;n de espa&ntilde;oles y el exilio de otros tantos &ndash;adem&aacute;s de alentar a Hitler en su invasi&oacute;n de Checoslovaquia y a emprender la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto&ndash; ser&iacute;a conveniente reconciliarse con la historia, y, en un acto solemne, con la aprobaci&oacute;n del Parlamento, volar con poderosos explosivos ese monumento a la brutalidad que se llama Valle de los Ca&iacute;dos.\n<\/p>\n<p class=\"mce\">\n\tAll&iacute;, entre los escombros de ese lugar tenebroso, Espa&ntilde;a finalmente podr&iacute;a tener su monumento nacional: un sitio en donde no s&oacute;lo los verdugos ser&iacute;an recordados, sino tambi&eacute;n sus v&iacute;ctimas.\n<\/p>\n<p class=\"mce\">\n\t<strong class=\"mce\">&#8212;<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"mce\">\n\tApoyan este art&iacute;culo de <strong class=\"mce\"> Jon Lee Anderson<\/strong> los periodistas <strong class=\"mce\"> Mart&iacute;n Caparr&oacute;s<\/strong>, <strong class=\"mce\"> Gumersindo Lafuente<\/strong> e <strong class=\"mce\"> Ignacio Escolar<\/strong>. <strong>Editorial Pamiela<\/strong> tambi&eacute;n lo apoya.\n<\/p>\n<p class=\"mce\">\n\tOriginalmente publicado en: <a href=\"http:\/\/www.eldiario.es\/zonacritica\/Dinamitar-Valle-Caidos_6_538306169.html\" target=\"_blank\">eldiario.es<\/a>\n<\/p>\n<p class=\"mce\">\n\t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un 20 de noviembre, hace algunos a&ntilde;os, visit&eacute; el Valle de los Ca&iacute;dos en las afueras de Madrid. No esperaba ver lo que encontr&eacute; all&iacute;. Un recinto sepulcral y silencioso enclavado en un bosque, resguardado por discretos polic&iacute;as. Dentro hab&iacute;a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/?p=3385\">Continue reading <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3386,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[46,16],"tags":[171],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3385"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3385"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3385\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3388,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3385\/revisions\/3388"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3386"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3385"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3385"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3385"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}