{"id":3311,"date":"2015-12-04T10:25:49","date_gmt":"2015-12-04T09:25:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/?p=3311"},"modified":"2015-12-04T10:36:53","modified_gmt":"2015-12-04T09:36:53","slug":"entrevista-a-roldan-jimeno-por-patxi-irurzun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/?p=3311","title":{"rendered":"Entrevista a Rold\u00e1n Jimeno (por Patxi Irurzun)"},"content":{"rendered":"<p>\n\tSus investigaciones sobre los cr&iacute;menes de la guerra civil en Nafarroa y la posterior represi&oacute;n (por los que recibi&oacute; amenazas) pusieron las bases para una obra referencial como es <i>Navarra 1936. De la esperanza al terror.<\/i> Sobre sus estudios sobre el euskara, Txillardegi escribi&oacute; que lo que Koldo Mitxelena hab&iacute;a supuesto para la ling&uuml;&iacute;stica vasca, Jimeno Jur&iacute;o lo supuso para la historia del euskara. Recorri&oacute; todos los caminos de Nafarroa, habl&oacute;, siempre de igual a igual, de manera humilde y afable, con los vecinos de cada pueblo, para recuperar su toponimia y su historia. Convirti&oacute; la Historia en algo cercano y humano, aproxim&aacute;ndose a lo peque&ntilde;o, a lo local. Rold&aacute;n Jimeno, su hijo y alumno privilegiado, evoca en esta entrevista la figura del peque&ntilde;o gran historiador de Artaxoa, de quien Eugenio Arraiza escribi&oacute;: <i>&laquo;Sin &eacute;l, Nafarroa ser&iacute;a distinta, menos soberana, menos plena, menos hermosa&raquo;<\/i>\n<\/p>\n<p>\n\t<img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/images\/roldan.jpg\" style=\"width: 648px; height: 353px;\" \/>\n<\/p>\n<p>\n\t<strong>Patxi Irurzun: &iquest;C&oacute;mo recibieron la noticia de este reconocimiento p&oacute;stumo, hay sensaciones contradictorias o agridulces?<\/strong><br \/>\n\tRold&aacute;n Jimeno: La concesi&oacute;n de la Medalla de Oro ha supuesto toda una sorpresa inesperada. Cuando falleci&oacute; mi aita, en 2002, diversas entidades culturales y sociales le propusieron para el premio Pr&iacute;ncipe de Viana de la Cultura. El Gobierno de Navarra de entonces, para evitar la pol&eacute;mica ante una no concesi&oacute;n, cambi&oacute; las bases para que no se otorgase a t&iacute;tulo p&oacute;stumo. Aquello nos doli&oacute; mucho. De alguna manera, este premio, aunque tard&iacute;o, cicatriza aquella herida.<br \/>\n\t<strong>En su caso particular, adem&aacute;s, supongo que es imposible separar a Jimeno Jur&iacute;o como personalidad y como padre y maestro&hellip;<\/strong><br \/>\n\tYo he sido un gran afortunado, pues, en efecto, fue un lujo para m&iacute; tener un maestro dom&eacute;stico, que me gui&oacute; en mis primeros pasos y con el que trabaj&eacute; codo con codo en mis primeras investigaciones. Adem&aacute;s, despu&eacute;s de fallecido, con la preparaci&oacute;n de sus <em>Obras completas<\/em>, he seguido aprendiendo de &eacute;l y lo sigo haciendo, pues todav&iacute;a nos queda una docena de libros por sacar. Por suerte, tambi&eacute;n he heredado much&iacute;simas de sus amistades, muchas de ellas del gremio de los historiadores, por lo que, no lo voy a negar, hacerme un hueco en este mundo me ha resultado mucho m&aacute;s f&aacute;cil.<br \/>\n\t<strong>&iquest;Qu&eacute; recuerdos m&aacute;s tempranos tiene en cuanto al trabajo de su padre? &iquest;Despertaron su vocaci&oacute;n o marcaron el camino que usted sigui&oacute;?<\/strong><br \/>\n\tYo soy hijo &uacute;nico, y me tocaba ir con mis padres a todas partes. Formaban parte de mi cotidianidad infantil las exhumaciones de fusilados del 36 o el trabajo de campo etnogr&aacute;fico, por no decir las fotocopias de documentos antiguos que mi aita pod&iacute;a tener desplegados por su mesa. Supongo que todo eso cal&oacute; en m&iacute;. Durante mi adolescencia a m&iacute; me gustaba la historia, pero tampoco me ve&iacute;a como historiador, quiz&aacute;s por esa edad rebelde en la que uno no quiere distanciarse de sus progenitores. Yo, m&aacute;s all&aacute; de creerme en aquellos a&ntilde;os anarquista, no sab&iacute;a muy bien hacia d&oacute;nde iba a encaminar mi vida. Y cuando lleg&oacute; el momento de escoger un camino, fue cuando aflor&oacute; en m&iacute; esa vocaci&oacute;n oculta, y, la verdad, acert&eacute; de lleno. Primero estudi&eacute; la carrera de Historia, en la que los consejos de mi aita siempre fueron determinantes, y luego la de Derecho.<br \/>\n\t<strong>Su madre tambi&eacute;n fue un apoyo importante para Jimeno Jur&iacute;o, trabaj&oacute; a menudo con &eacute;l&hellip; &iquest;Hay una parte de esta Medalla de Oro tambi&eacute;n para ella?<\/strong><br \/>\n\tQu&eacute; duda cabe. Mi aita y ella se llevaban catorce a&ntilde;os. Coincidi&oacute;, adem&aacute;s, que mi aita, que trabajaba de bibliotecario para la Caja de Ahorros Municipal, fue un pionero en las prejubilaciones de las cajas, en 1983. Ten&iacute;a una edad fabulosa para seguir investigando, por lo que &eacute;l era el que estaba entre casa y los archivos, y mi ama trabajando, trayendo la parte importante del jornal a casa. Pero tambi&eacute;n le echaba una mano en sus cosas, si era necesario, y, por supuesto, los fines de semana le sol&iacute;a acompa&ntilde;ar a realizar entrevistas etnogr&aacute;ficas o lo que fuera menester.<br \/>\n\t<strong>El m&eacute;todo de trabajo de su padre estaba muy ligado al trabajo de campo, el contacto con la gente, escuchar a todos por igual, prestar atenci&oacute;n a las peque&ntilde;as cosas&hellip; Algo que corre el riesgo de caer en desuso en una sociedad tan tecnol&oacute;gica y especializada como la actual.<\/strong><br \/>\n\tPara el trabajo de campo, ya sea para la recogida de datos etnogr&aacute;ficos, para los testimonios topon&iacute;micos o incluso para la recuperaci&oacute;n de la memoria hist&oacute;rica, hace falta tener una sensibilidad especial, una empat&iacute;a con tus entrevistados, un cari&ntilde;o inmenso hacia lo que haces, y un conocimiento profundo de lo que investigas.<br \/>\n\t<strong>Se destaca tambi&eacute;n en ese sentido, con respecto a ese modo de trabajar de Jos&eacute; Mar&iacute;a Jimeno Jur&iacute;o, su car&aacute;cter afable y humilde, capaz de abrirle muchas puertas&hellip;<\/strong><br \/>\n\tSon, en efecto, dos de los rasgos que caracterizaban su personalidad y que, en efecto, le abr&iacute;an muchas puertas. Quiz&aacute;s por eso mi aita conectaba con todo el mundo desde el primer momento. Proven&iacute;a de una familia de agricultores de Artajona, profundamente tradicionalista, y conoc&iacute;a muy bien la idiosincrasia de la Navarra rural, que era la suya. Igual le daba hablar con un pastor, con un cura viejo que con la persona m&aacute;s insigne. De todos aprend&iacute;a y con todos conectaba bien, con cada cual en su registro, pero siempre desde ese car&aacute;cter afable y humilde.<br \/>\n\t<strong>Jimeno Jur&iacute;o, adem&aacute;s, abarc&oacute; muchos campos (toponimia, folklore, memoria hist&oacute;rica, euskera&hellip;), y se convirti&oacute; en un referente en muchos de ellos, todo ello sin tener t&iacute;tulos universitarios (se le vet&oacute;, por ejemplo, el acceso a la Universidad de Navarra)&hellip;<\/strong><br \/>\n\tMi padre estudi&oacute; Magisterio y fue maestro de primera ense&ntilde;anza. Luego fue al Seminario y durante los a&ntilde;os en los que estuvo de sacerdote, compagin&oacute; su labor pastoral con la docencia, ya fuera en el Puy de Estella, en el Instituto Laboral de Alsasua, donde fue jefe de estudios&hellip; en aquella &eacute;poca se matricul&oacute; en primero de Historia de la Universidad de Navarra y sac&oacute;, con buenas notas, varias de las asignaturas en las que se matricul&oacute;. Luego se hizo cura rojo, se seculariz&oacute;, e intent&oacute; retomar sus estudios en ese centro, cuando ya hab&iacute;a publicado varios libros y decenas de art&iacute;culos. Entonces le pusieron el veto, so pretexto de que no ten&iacute;a perfil de historiador. Aquello fue un esc&aacute;ndalo que tuvo su reflejo en la prensa. Mi padre se qued&oacute; con la pena de no haber podido tener la carrera, pero, francamente, yo solo puedo decir que he aprendido m&aacute;s Historia de mi aita que en la propia carrera de Historia.<br \/>\n\t<strong>En el campo de la memoria hist&oacute;rica Jos&eacute; Mar&iacute;a Jimeno Jur&iacute;o abri&oacute; el camino en Navarra, aunque tuvo que enfrentarse tambi&eacute;n a muchas dificultades, amenazas&#8230; &iquest;Qu&eacute; le debemos en ese apartado?<\/strong><br \/>\n\tEn lo que hoy denominamos memoria hist&oacute;rica mi aita fue el aut&eacute;ntico pionero, ya no solo en Euskal Herria, sino en todo el Estado. Comenz&oacute; con sus investigaciones en 1974, todav&iacute;a en el franquismo, y desde luego en la clandestinidad m&aacute;s absoluta. Su objetivo en aquel momento fue realizar un listado identificando a los fusilados navarros a ra&iacute;z del golpe de 1936, que fue completando con trabajos de mayor calado. Con los a&ntilde;os fue rellenando miles de fichas, que convergieron finalmente en el proyecto de Altaffaylla. Actualmente esas fichas se han digitalizado por el Fondo documental UPNA-Parlamento de Navarra, y en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os han servido como apoyatura documental para la exhumaci&oacute;n, al menos, de una docena de cuerpos.<br \/>\n\t<strong>Y en lo que se refiere al euskara, deb&iacute;a de ser una imagen impagable verlo a &eacute;l, a Pablo Anto&ntilde;ana y a Jorge Cort&eacute;s Izal recibiendo clases, ya mayores, de Asisko Urmeneta.<\/strong><br \/>\n\tAquellas clases de euskara eran incre&iacute;bles. Y doy fe que, aunque Asisko luc&iacute;a en aquel entonces ligera cresta y se evad&iacute;an hablando de todo lo divino &ndash;para criticarlo, claro&ndash; y de todo lo humano, hab&iacute;a un hueco para el euskara. En varias ocasiones me ve&iacute;a ayudando a mi padre con las <em>etxerako-lanak<\/em> del <em>nor-nori-nork<\/em> y dem&aacute;s con las que ven&iacute;a a casa. Aquel cuarteto de maestro y disc&iacute;pulos fueron, incluso, a un programa navide&ntilde;o de la ETB, a cantar con Oskorri. Nos organizaron un microb&uacute;s y all&aacute; fuimos todas las familias. Fue una experiencia inolvidable.<br \/>\n\t<strong>Esta Medalla de Oro es importante, pero sin duda el mejor homenaje para su padre supongo que es la edici&oacute;n de sus &laquo;Obras Completas&raquo; (que adem&aacute;s usted mismo dirige) y que lo ser&aacute; ahora y siempre leerlo&hellip;<\/strong><br \/>\n\tSiempre digo que el mayor homenaje que se le ha tributado a mi padre ha sido este proyecto, del que ya hemos sacado 50 vol&uacute;menes y acabar&aacute;n siendo alrededor de 65. Supone la reedici&oacute;n de todas sus publicaciones, pero tambi&eacute;n la publicaci&oacute;n de infinidad de trabajos que dej&oacute; sin publicar, algunos tan importantes como la monograf&iacute;a de la represi&oacute;n del 36 en Sartaguda, el pueblo de las viudas. Ha sido un proyecto tit&aacute;nico, que ha podido ser una realidad gracias a la editorial Pamiela, que ha contado con la colaboraci&oacute;n de Udalbide y Euskara Kultur Elkargoa.\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\tPublicado originalmente en GARA\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sus investigaciones sobre los cr&iacute;menes de la guerra civil en Nafarroa y la posterior represi&oacute;n (por los que recibi&oacute; amenazas) pusieron las bases para una obra referencial como es Navarra 1936. De la esperanza al terror. 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