{"id":3155,"date":"2015-09-16T11:00:21","date_gmt":"2015-09-16T10:00:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/?p=3155"},"modified":"2015-09-16T11:41:42","modified_gmt":"2015-09-16T10:41:42","slug":"en-recuerdo-de-rafael-chirbes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/?p=3155","title":{"rendered":"En recuerdo de Rafael Chirbes"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"title\" style=\"text-align: center;\">\n\tPremio Nacional<br \/>\n<\/h1>\n<h3 class=\"title\" style=\"text-align: center;\">\n\tRafael Chirbes<br \/>\n<\/h3>\n<p>\n\tCuando me comunicaron que mi novela <em>En<\/em> <em>la<\/em> <em>orilla<\/em> hab&iacute;a obtenido el Premio Nacional de Literatura, tras la primera sensaci&oacute;n de alegr&iacute;a me asaltaron las dudas acerca de si deb&iacute;a aceptarlo o ten&iacute;a que rechazarlo como &ndash;en digno gesto de censura hacia el gobierno actual&ndash; han hecho otros premiados. Al tratarse de una distinci&oacute;n promovida por el ministerio de cultura, todos suponemos que llega con un suplemento de carga pol&iacute;tica, y cuantos me conocen saben que siempre he huido del contacto con el poder en cualquiera de sus manifestaciones. Toda mi vida he pensado que un discreto apartamiento beneficia la independencia de mis libros. Por suerte, un escritor puede ejercer su tarea sin tener que ponerse al servicio de nadie: para hacer una novela, incluso una gran novela, no se necesita m&aacute;s que la punta del l&aacute;piz, una resma de hojas de papel y un tabl&oacute;n en que apoyarse. Con ese instrumental, un buen escritor puede poner en pie un ej&eacute;rcito de varios miles de soldados en un solo rengl&oacute;n. Puede poner un pa&iacute;s entero en un libro. Por eso, por la extrema libertad que permite el arte de escribir, mi trabajo no sufre los embates de la pol&iacute;tica social o cultural, no dependo para nada de sus decisiones, como les ocurre a otros compa&ntilde;eros artistas, m&uacute;sicos, editores, cineastas, trabajadores del audiovisual, actores y productores de teatro, para quienes, sin apoyos, resulta imposible sobrevivir en un mundo dominado por las grandes trasnacionales.\n<\/p>\n<p>\n\tDe hecho, mi opini&oacute;n es que, para un novelista, resulta m&aacute;s peligroso el poder que te halaga y favorece que el que te ignora o te persigue. As&iacute; que si estoy aqu&iacute;, recogiendo este premio, desde luego que no es porque le pida amparo a nadie, ni aspire a un reconocimiento fuera del que recibo de mis lectores, ni &ndash;volviendo a la cualidad del premio&ndash; mucho menos porque est&eacute; de acuerdo con la pol&iacute;tica de un gobierno que muestra una altiva falta de sensibilidad hacia los de abajo, mientras se comporta como criado servil de sus verdaderos patronos, los lobbies del dinero. El mismo d&iacute;a que recib&iacute; el premio le dije a alg&uacute;n periodista que, parad&oacute;jicamente, desde su ministerio se galardonaba un libro que habla de ustedes, de lo que han hecho de este pa&iacute;s con su voracidad, con su orgullo: de toda la desesperaci&oacute;n que su bulimia &ndash;y la de quienes los han precedido en esta olla podrida de la transici&oacute;n&ndash; ha inoculado en los personajes del libro, y ha sembrado en m&iacute;, que soy el autor.\n<\/p>\n<p>\n\tAcerca de su pol&iacute;tica cultural ya le han dado su opini&oacute;n los colegas que han renunciado al premio. Yo s&oacute;lo quisiera destacar &ndash;rompiendo la l&oacute;gica de este discurso- algunos de los desmanes de su partido en lo que tengo m&aacute;s cerca, la comunidad en la que vivo, donde, en vez de preocuparse por la ruina del patrimonio que deber&iacute;an guardar y se les cae a trozos, ocupan su tiempo en perseguir a la academia de la lengua porque ha dicho algo que &ndash;excepto los zoquetes de su partido&ndash; todo el mundo sabe, y es que valenciano, catal&aacute;n y mallorqu&iacute;n son variantes de una misma lengua; le hablo de la pol&iacute;tica de exterminio cultural de sus colegas, un grupo de gobernantes tan peligrosos como descerebrados, que, desde un absoluto desprecio hacia su propio pueblo, se han permitido cerrar las &uacute;nicas emisoras de radio y televisi&oacute;n que hablaban en valenciano, d&aacute;ndoseles una higa que con ello han provocado un desastre cultural, social y econ&oacute;mico de incalculables proporciones.\n<\/p>\n<p>\n\tPero disc&uacute;lpeseme esta digresi&oacute;n.\n<\/p>\n<p>\n\tLo que quiero decir es que no estoy aqu&iacute; ni por su gobierno, ni por su partido, ni para hacerme la foto con usted, que los dos damos por supuesto que no nos vamos a hacer. Estoy aqu&iacute; por respeto a un jurado en el que han participado personas cuyo trabajo y dignidad aprecio, y tambi&eacute;n, por qu&eacute; no decirlo, para celebrar la alegr&iacute;a que este premio les ha causado a mis amigos y familiares, a tantos lectores que me han llamado emocionados, celebr&aacute;ndolo como si se lo hubieran dado a ellos; por la satisfacci&oacute;n de mi editor Jorge Herralde y de los trabajadores de la editorial Anagrama, por los editores extranjeros, por mis traductores, por toda la gente que trabaja a favor de mis libros y se sienten premiados conmigo. Estoy aqu&iacute; porque jam&aacute;s he movido un dedo para conseguir un premio, ni he buscado compromisos ni relaciones con ninguno de los poderes, literarios ni pol&iacute;ticos, y porque as&iacute; de c&aacute;ndidamente y limpio de culpa recibo como llovida del cielo esta distinci&oacute;n que comparto con Ram&oacute;n J. Sender, que escribi&oacute; <em>Im&aacute;n<\/em>, con Juan Mars&eacute;, que escribi&oacute; <em>Si<\/em> <em>te<\/em> <em>dicen<\/em> <em>que<\/em> <em>ca&iacute;<\/em>, con Ramiro Pinilla, que escribi&oacute; <em>Las<\/em> <em>ciegas<\/em> <em>hormigas<\/em>, con Carmen Mart&iacute;n Gaite, que escribi&oacute; <em>El<\/em> <em>cuento<\/em> <em>de<\/em> <em>nunca<\/em> <em>acabar<\/em>, o con Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n, que escribi&oacute; <em>El<\/em> <em>pianista<\/em>. Todos ellos han sido y son maestros m&iacute;os. Y yo me siento orgulloso de que mi nombre aparezca al lado de los suyos. Ni puedo ni quiero renunciar a ese honor. Y pienso que no debo sentirme inc&oacute;modo al estar aqu&iacute;, en este acto, porque, frente a su fr&aacute;gil y pasajero poder de ministro, yo tengo la fuerza permanente que emana de ellos: hablo de la literatura, de la palabra que se sostiene por s&iacute; misma en su grandeza y en su fragilidad. Estoy aqu&iacute; porque los gobiernos que detentaban el poder en el momento en que se les concedieron a estos maestros los premios &ndash;los del c&iacute;nico Gonz&aacute;lez, los del iluminado Aznar, los del falso benevolente Zapatero&ndash; han pasado a la historia como pasa un mal sue&ntilde;o, igual que pasar&aacute; el suyo &ndash;triste pesadilla de unos a&ntilde;os&ndash; mientras queda la palabra de estos escritores. Y estoy aqu&iacute; porque quiero decirle al pueblo espa&ntilde;ol que este premio es suyo, porque se llama nacional, y no gubernamental; es m&aacute;s, que es obligaci&oacute;n suya defenderlo, luchar para que no se lo apropie ning&uacute;n gobierno, y que, por eso, los espa&ntilde;oles deben vigilar a quienes se nos concede, vigilar nuestra obra con el cuidado con que se vigila lo que es propiedad de uno; como deben permanecer vigilantes en todos los dem&aacute;s asuntos de la naci&oacute;n, que es s&oacute;lo suya. Adem&aacute;s, tengo que confesarle, se&ntilde;or Wert, que estoy aqu&iacute; tambi&eacute;n movido por un motivo econ&oacute;mico: para robarle al cicatero presupuesto de este gobierno -que se preocupa m&aacute;s de la riqueza de los bancos que de la felicidad de su pueblo&ndash; un poco de dinero. Cuando dudaba si aceptar el premio, pens&eacute; que no pod&iacute;a negarme a recibir esos veinte mil euros que tan bien le vendr&aacute;n a la Casa de la Caridad de Valencia, instituci&oacute;n que a un marxista le parece de nombre muy feo, pero tras el que se esconde un centenario comedor social que, como mi novela, est&aacute; repleto de personajes creados por su pol&iacute;tica de capataces de los lobbies, un lugar que todos los d&iacute;as se llena de personas a las que ustedes tratan como trapos y a las que, con mi libro, con estas palabras y con mi gesto, animo a que luchen contra quienes les arrebatan su dignidad.\n<\/p>\n<p>\n\tUn respetuoso saludo\n<\/p>\n<p>\n\tRafael Chirbes*\n<\/p>\n<p>\n\t<span style=\"font-size:10px;\"><em>*<\/em><\/span><span style=\"font-size:11px;\"><em> Texto del discurso que Rafael Chirbes hab&iacute;a preparado para el acto de entrega del Premio Nacional de Narrativa y que el exministro Wert cucamente evit&oacute; escuchar. La cuant&iacute;a del premio fue &iacute;ntegramente a parar a un comedor social de Valencia.<\/em><\/span>\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;\n<\/p>\n<h1 class=\"title\" style=\"text-align: center;\">\n\tEl lento suicidio de Rafael Chirbes<br \/>\n<\/h1>\n<h2 class=\"title\" style=\"text-align: center;\">\n\tGregorio Mor&aacute;n<br \/>\n<\/h2>\n<p>\n\tEn agosto hay que tratar de no ponerse enfermo, ni llamar la atenci&oacute;n en nada. Si te duele algo debes aguantar hasta septiembre y si no te duele pero te preocupa, no tientes a la suerte de ir a urgencias para ninguna cosa que tenga que ver con tu vida: un sanatorio, un banco, unos amigos, una cocina decente. Y sobre todo, no se te ocurra morir en agosto porque tendr&aacute;n que buscarte dentro de muchos a&ntilde;os en las hemerotecas. En agosto lo &uacute;nico que se te permite hacer es salir a la vida, nacer, y ser un leo, arrogante, provocador y desde&ntilde;oso de los tontos de la playa. Es pena, yo soy leo y Rafael Chirbes era c&aacute;ncer, gentes entusiastas pero ciclot&iacute;micas, aseguran.\n<\/p>\n<p>\n\tEl 15 de agosto, a los 66 a&ntilde;os, muri&oacute; Rafael Chirbes, el m&aacute;s notable de nuestros escritores de la generaci&oacute;n posfranquista, por decirlo de alguna manera. Porque si es verdad que ha habido una plaga de novelistas escribiendo como obsesos tras los premios, no quedar&aacute; m&aacute;s que &eacute;l, lo digo con autoridad de brujo y de leo. En agosto las necrol&oacute;gicas son de circunstancias y ocurre con la literatura como con las actrices de tron&iacute;o; tienes un tiempo para que se te recuerde; breve y a tenor de sus faralaes. No se reir&iacute;a el muerto si pudiera leer las palabras engoladas del inane acad&eacute;mico Mu&ntilde;oz Molina, que recibi&oacute; el cad&aacute;ver con estas inmarcesibles palabras: &laquo;Hay estupor y tristeza al enterarse en una tarde de s&aacute;bado silencioso de agosto que acaba de morir Rafael Chirbes&raquo;. &iexcl;Y ol&eacute;, maestro, que la Misericordiosa se apiade de tu pluma!\n<\/p>\n<p>\n\tLos detestaba, digan ellos lo que quieran. Esa faramalla de plumillas, trepas siempre, acad&eacute;micos de la lengua espa&ntilde;ola estofada &ndash;cada vez m&aacute;s estofada y menos lengua&ndash; donde reinan herederos de aquel Juan Benet, cuando no de Ernst J&uuml;nger y sus tormentas de acero protegidas por los ca&ntilde;ones Krupp y sus diarios sensibles de persona acostumbrada a la crueldad que &eacute;l no practica pero observa. Los hispanistas alemanas, alguno que trat&eacute; hacia 1969, se sorprend&iacute;an que una prosa germana tan arcaica y desabrida fascinara a los paletos cosmopolitas espa&ntilde;oles.\n<\/p>\n<p>\n\tRafael Chirbes fue un escritor m&aacute;s bien tard&iacute;o. Empez&oacute; en la novela cuando se le sacudi&oacute; el cuerpo, como a los grandes, y descubri&oacute; que ten&iacute;a mucho que contar y una vida tan jodida que debes medirte y empujar, porque si no lo haces t&uacute;, no lo har&aacute; nadie. Primero apareci&oacute; Mimoun (1988), un relato que se lee como una de esas novelas de viajeros en tierra ins&oacute;lita &ndash;el Marruecos vecino a Fez, donde Chirbes dio clases&ndash;. Queda al aire su sexualidad, ambivalente, y una violencia que nace de la derrota y de la rabia. Se public&oacute; gracias a las eternas bondades de Carmen Mart&iacute;n Gaite y al metomentodo Pombo, que si no probablemente seguir&iacute;a en un caj&oacute;n de donde la sac&oacute; Herralde, el editor, que hasta le concedi&oacute; el privilegio de hacer compa&ntilde;&iacute;a a un premiado escritor todo terreno, Vicente Molina Foix, que era amigo del jurado y hombre de mundo; tratar&iacute;a a Stanley Kubrick. Pas&oacute; sin pena ni gloria, que yo recuerde.<br \/>\n\tChirbes, el gran Chirbes, el hombre capaz de convertir reportajes de mierda en obras maestras de la cultura europea. Gastr&oacute;nomo de la generaci&oacute;n de V&aacute;zquez Montalb&aacute;n, es decir, gentes de una cultura limitada en un campo en el que hab&iacute;an partido de pobres: pan y aceitunas&hellip; Fue cr&iacute;tico ambulante de la revista Sobremesa y alcanz&oacute; un nivel de experto. Ven&iacute;a de la c&aacute;rcel de Carabanchel como militante antifranquista, y antes del Colegio de Hu&eacute;rfanos Ferroviarios de &Aacute;vila y Le&oacute;n, grandes perolos de legumbres. Su padre se suicid&oacute; cuando &eacute;l ten&iacute;a cuatro a&ntilde;os y su madre hizo de guardagujas hasta que la detuvieron. &iquest;Alguien que no militara en un partido mao&iacute;sta iba a tener el sarcasmo de denominar La larga marcha (1996) a una de los escenarios m&aacute;s intensos de la literatura espa&ntilde;ola de posguerra, comparable a su gran maestro Max Aub y con deudas evidente de Gald&oacute;s, su dios tutelar?<br \/>\n\tMejor a&uacute;n en su sarcasmo, La ca&iacute;da de Madrid (2000). El relato estramb&oacute;tico del 19 de noviembre de 1975, v&iacute;speras de la muerte del Caudillo, contemplado por el grupo de revolucionarios que al d&iacute;a siguiente iba a cambiar el mundo.\n<\/p>\n<p>\n\tLas novelas de Rafael Chirbes no se vend&iacute;an ni se publicitaban en Espa&ntilde;a. &iexcl;Oh, ese realismo tan falto de la agudeza que denunciaba Juan Benet, el constructor de pantanos, el que aneg&oacute; hasta asfixiarla a la humilde literatura espa&ntilde;ola para luego dejarla como una charca para carpas y lucios, muchos lucios! Chirbes fue el escritor espa&ntilde;ol m&aacute;s le&iacute;do en Alemania y en ediciones de muchos miles de ejemplares, gracias al talento de sus traductores y a la sensibilidad de cr&iacute;ticos tan agudos y prepotentes como Reich-Ranicki.\n<\/p>\n<p>\n\tF&iacute;jense si estar&iacute;a lejos ese abandono de tu propio pa&iacute;s, que te va arrinconando hasta que mueres de asco y de aced&iacute;a, que el art&iacute;culo m&aacute;s agudo que se ha escrito nunca sobre aquel chico de la ceja y la sonrisa de chocolatina, el inefable presidente Zapatero, fue obra de Rafa Chirbes, se titulaba &laquo;En la mesa de los can&iacute;bales&raquo;, lo public&oacute; el Frankf&uuml;rter en mayo del 2010, y lo conocimos por Rafael Poch, en su web.\n<\/p>\n<p>\n\tEl Gran Chirbes llega a la novela tras ser un militante activo de un grupo mao&iacute;sta, tan activo que entrar&aacute; en la c&aacute;rcel de Carabanchel. Por respeto a su persona no cito a algunos de sus compa&ntilde;eros de grupo; uno ministro de Felipe Gonz&aacute;lez y otra acad&eacute;mica de la lengua, entre otras figuras. Era un tema que le sum&iacute;a en una depresi&oacute;n profunda. El orgullo de aquella &eacute;poca le quedar&aacute; grabado toda la vida. Un ni&ntilde;o nacido all&aacute; por levante en el a&ntilde;o 1949, en un pueblo sencillo de Valencia en el que todos son sospechosos de colaborar con los republicanos. &iexcl;A tantos payasos de aqu&iacute;, habr&iacute;a que recordarles que Valencia, esas valencias desde&ntilde;adas por ellos, fueron el &uacute;ltimo y el m&aacute;s digno refugio de la Rep&uacute;blica!<br \/>\n\tA sus cuatro a&ntilde;os desaparece su padre. Se suicida. Su madre ocupa el oficio de guardagujas, luego detenida. El Gran Chirbes, a falta de otra cosa que hacer con &eacute;l, le env&iacute;an al Colegio de Hu&eacute;rfanos Ferroviarios (&Aacute;vila y Le&oacute;n). Hay variadas referencias, evidentes y brutales, en sus libros. Es la posguerra y hasta que salta a Salamanca y luego a Madrid, porque resulta un estudiante excepcional, es como un condenado hijo de rojo.\n<\/p>\n<p>\n\tLuego la universidad. &laquo;&iquest;Sabes, me escribi&oacute; en uno de los correos impresionantes que tuve el honor de compartir, que Ricardo de la Cierva me ech&oacute; de sus clases? Tambi&eacute;n me ech&oacute; el teniente de coronel de Caballer&iacute;a Mox&oacute;, que daba Historia Medieval&hellip;&raquo; Escap&oacute; como pudo y se fue a Fez a dar clase de no s&eacute; qu&eacute; y all&iacute; escribi&oacute; su primera novela Mimoun. Un retrato personal de una audacia sexual y sociol&oacute;gica ins&oacute;lita para la &eacute;poca (1998) .\n<\/p>\n<p>\n\tPara un mao&iacute;sta, como lo hab&iacute;a sido Rafael Chirbes, escribir La larga marcha (1996) ten&iacute;a algo de provocaci&oacute;n. Est&aacute; jugando con una leyenda de la Revoluci&oacute;n China para relatar la miseria de la Espa&ntilde;a de posguerra. Cuando haga La ca&iacute;da de Madrid a&uacute;n llegar&aacute; m&aacute;s lejos, el mito se convierte en el relato de los j&oacute;venes espa&ntilde;oles formados en una universidad con profesores radicales, ante el inquietante 19 de noviembre de 1975, v&iacute;speras de la muerte del Caudillo y el final de mitos y leyendas de la izquierda radical.\n<\/p>\n<p>\n\tConfes&eacute;moslo porque no habr&aacute; de figurar en nuestras adocenadas historias de la literatura. Chirbes no consigue ning&uacute;n &eacute;xito de critica y lectores, pero en Alemania, gracias a una audaz traductora, un valiente editor y el papel medi&aacute;tico del cr&iacute;tico por excelencia Reich-Ranicki, se convierte en un aut&eacute;ntico acontecimiento. A partir de entonces se puede decir del escritor espa&ntilde;ol Rafael Chirbes que vive de los lectores alemanes. Centenares de miles de ejemplares. Autor Primero de Espa&ntilde;a, a quien casi nadie lee, y Quinto de Alemania. Como el Emperador Carlos.\n<\/p>\n<p>\n\tHizo un libro redondo, Crematorio (2008), y le lleg&oacute; esa gloria hispana y pegajosa que te otorgan despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os de desd&eacute;n y ninguneo. Y se fue dejando morir. Uno enferma tambi&eacute;n de pura indignaci&oacute;n hist&oacute;rica. La estupidez mata porque es contagiosa.*\n<\/p>\n<p>\n\t<span style=\"font-size:11px;\">*Publicado en <em>La Vanguardia<\/em>.<\/span>\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;\n<\/p>\n<h1 class=\"title\" style=\"text-align: center;\">\n\tDi&aacute;logo con Rafael Chirbes<br \/>\n<\/h1>\n<h3 class=\"title\" style=\"text-align: center;\">\n\tHarkaitz Cano<br \/>\n<\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\">\n\t<iframe title=\"Di\u00e1logo con Rafael Chirbes\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/oK_njms6KFA?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n\t<span style=\"font-size:11px;\">Di&aacute;logo entre Rafael Chirbes y Harkaitz Cano. 21 de noviembre de 2013. Centro Cultural Ernest Lluch de Amara (Donostia). Duraci&oacute;n: 75 minutos.<\/span>\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;\n<\/p>\n<h1 class=\"title\" style=\"text-align: center;\">\n\tEntrevista a Rafael Chirbes<br \/>\n<\/h1>\n<h3 class=\"title\" style=\"text-align: center;\">\n\tMikel Labastida<br \/>\n<\/h3>\n<p>\n\t&nbsp;\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\tEn Beniarbeig le llaman Rafa. Lo hace un vecino con el que se cruza en la plaza del Ayuntamiento, el barrendero, la camarera de El Moss de Segaria, donde toma caf&eacute;, o los clientes de este local. &laquo;&iquest;Has bajado?&raquo;, le preguntan con iron&iacute;a. Cada vez lo hace menos. &laquo;Por mis miedos&raquo;, se justifica. &laquo;Tengo una cita&raquo;, responde tambi&eacute;n con sorna. La cita es con sus lectores, que llevan seis a&ntilde;os aguardando su regreso a las librer&iacute;as. El 6 de marzo este autor valenciano publica &#39;En la orilla&#39; (Anagrama), que siempre ser&aacute; la novela que escribi&oacute; despu&eacute;s de &#39;Crematorio&#39;, el libro con el que logr&oacute; el Premio Nacional de la Cr&iacute;tica, que le confirm&oacute; como autor imprescindible, y que fue adaptado exitosamente a la televisi&oacute;n.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;&iquest;Pesaba a la hora de ponerse de nuevo a escribir tanta alabanza a &#39;Crematorio&#39;?<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t&mdash;No, lo que pesa es tu propia guerra. A veces piensas que has cumplido con tu obligaci&oacute;n de escritor, otras veces lo ves peor. Yo admiro mucho los libros que leo, me dan mucha envidia, siempre pienso que no les llego ni a la suela del zapato.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;Acostumbrado a hablar del fracaso, &iquest;c&oacute;mo gestiona el &eacute;xito?<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t&mdash;&iquest;Qu&eacute; es eso?\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">-Bueno, el reconocimiento.<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t&mdash;Si me preguntas si me alegr&eacute; del premio de la Cr&iacute;tica te dir&eacute; que s&iacute;. Pero yo vivo en la monta&ntilde;a, no veo a nadie, no s&eacute; qu&eacute; es el &eacute;xito. A m&iacute; nadie me ha llevado en volandas ni nada as&iacute;. Cada vez tengo m&aacute;s v&eacute;rtigos, me mareo si leo en p&uacute;blico, no me apetece dar charlas. Me gusta que personas a las que respeto alaben mi libro, pero soy como los gatos, me agrada m&aacute;s que me acaricien de adelante atr&aacute;s.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;&iquest;Nunca se interesa por cifras de venta ni acude a librer&iacute;as a ver c&oacute;mo funcionan sus obras?<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t&mdash;No, no, las librer&iacute;as ni las piso.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;Le informo entonces de que ahora el &#39;best seller&#39; m&aacute;s demandado se llama &#39;50 sombras de Grey&#39;.<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t&mdash;No hay que preocuparse por eso. En los a&ntilde;os 70 hubo un libro llamado &#39;Juan Salvador Gaviota&#39;, que vendi&oacute; millones de ejemplares. En esa misma &eacute;poca publicaban Gaite, Mars&eacute; o Aldecoa y no los le&iacute;a nadie. Hoy en d&iacute;a &iquest;t&uacute; qui&eacute;n quieres ser? &iquest;Aldecoa o &#39;Juan Salvador Gaviota&#39;? No debemos obsesionarnos con las ventas sino con la perdurabilidad. Los libros que duran son los que no tienen trampa. Si la haces les sale una grieta. A m&iacute; me pas&oacute; con &#39;Mimoun&#39;, por un par de frases que dej&eacute; porque quedaban bien y que luego me han perseguido. Hay que leer mucho para educar la vista y el o&iacute;do.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;&iquest;Qu&eacute; lee usted?<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t&mdash;Me gusta la literatura de carne, hueso, textil y tierra. De lo que somos, de lo que llevamos puesto, y tenemos bajo los pies. No me gustan los autores de mundos literarios, literatura port&aacute;til o fantas&iacute;a.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;&iquest;Autores cl&aacute;sicos o tambi&eacute;n se interesa por los actuales?<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t&mdash;De todo. Lo que no me gusta es esa tendencia costumbrista actual de contar las cosas como pasan, ese querer captar el lenguaje, literatura magnetof&oacute;n. Tiene que haber una moderaci&oacute;n literaria. Un di&aacute;logo parece m&aacute;s real cuanto m&aacute;s trabajo de moderaci&oacute;n lleva. Con &#39;La buena letra&#39; me dec&iacute;an que era un buen ejemplo de literatura oral y eso es mentira. El lector tiene la impresi&oacute;n de que oye la voz de una mujer mayor y, sin embargo, no hay mujer mayor que hable as&iacute;, ni que seleccione los elementos narrativos de ese modo. T&uacute; te lo crees, pero detr&aacute;s hay una construcci&oacute;n. A una novela hay que encontrarle el lenguaje y el tono para que encaje.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">Chirbes naci&oacute; en Tavernes de la Valldigna pero se fue a los ocho a&ntilde;os. En el a&ntilde;o 2000 regres&oacute; a la zona. Su hermana le busc&oacute; una casa tranquila en la monta&ntilde;a, que comparte con dos perros. Beniarbeig tiene alrededor de 1.500 habitantes. &laquo;Ser&iacute;an 4.000 si estuvieran ocupadas todas las casas que se construyeron&raquo;, indica Chirbes. Aqu&iacute; ocurri&oacute; como en Misent, la localidad inventada de &#39;Crematorio&#39; sacudida por la especulaci&oacute;n inmobiliaria. Ese mismo lugar aparece ahora en &#39;En la orilla&#39;. Todos los caminos conducen a Misent.<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t&mdash;Ya aparec&iacute;a al fondo en &#39;La buena letra&#39;. Luego ya en las &uacute;ltimas novelas ha adquirido un primer plano. Inventarte una ciudad te permite cambiar las cosas a tu gusto porque si escoges un paisaje real debes ce&ntilde;irte a que ah&iacute; hay una palmera o all&iacute; un banco. Yo soy muy despistado, as&iacute; que me viene muy bien.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;&iquest;Tard&oacute; mucho en enfrentarse al folio en blanco tras &#39;Crematorio&#39;?<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t&mdash;Hab&iacute;a escrito un libro de ensayos, &#39;Por cuenta propia&#39;. Me gusta escribir sobre otros, soy m&aacute;s generoso. Con las novelas siempre pienso que no voy a escribir ninguna m&aacute;s porque yo no soy un autor profesional.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;&iquest;Existen?<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t&mdash;Parece que s&iacute;. Hay gente que dice: dentro de dos a&ntilde;os tendr&eacute; una nueva novela que ocurrir&aacute; en Par&iacute;s y ella se llamar&aacute; Margot y morir&aacute; al final. Yo siempre parto de un malestar difuso que se va concretando en frases e im&aacute;genes, y voy aprendiendo de qu&eacute; estoy escribiendo mientras escribo. Suena falso como Judas pero es la verdad. S&oacute;lo tengo idea de lo que he escrito cuando lo estoy terminando. De pronto me digo: anda si esta novela trata de esto.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;&iquest;Y de qu&eacute; ha acabado hablando en &#39;En la orilla&#39;?<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t&mdash;Quer&iacute;a centrarme en la sensaci&oacute;n de resaca despu&eacute;s de la borrachera econ&oacute;mica que hemos vivido y para eso recurr&iacute; a la figura del pantano. Me resultaba una imagen buena, por su podredumbre, como s&iacute;mbolo de lo que ha quedado de todos estos a&ntilde;os. Cuando yo llegu&eacute; aqu&iacute;, como vivo en un alto, cada vez que abr&iacute;a la ventana ve&iacute;a una gr&uacute;a. De ah&iacute; naci&oacute; el clima de &#39;Crematorio&#39;. Ahora lo que me encuentro es gente que est&aacute; en el paro o que no tiene un duro y, de ah&iacute;, el poso de desesperanza de &#39;En la orilla&#39;. Mi visi&oacute;n del mundo es cada vez m&aacute;s pesimista, cada vez creo m&aacute;s que por debajo de todos los discursos hay poder, dinero y sexo. Todo me suena hueco. Tampoco contribuye el clima pol&iacute;tico del pa&iacute;s a tener otra opini&oacute;n.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;&iquest;No hemos ganado nada en todos estos a&ntilde;os?<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t&mdash;Hemos sido muy modernos y, sin embargo, hay cosas que no cambian. La mentalidad es igual que en el franquismo, hay una p&aacute;tina de permisividad pero nada m&aacute;s. Acaba siendo igual de cruel que entonces en las actitudes humanas, en los comentarios sobre la vida personal&#8230;\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;En el libro se describe el paisaje actual como un campo de batalla abandonado.<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t&mdash;Si coges el tren de Gandia a Valencia los &uacute;ltimos kil&oacute;metros ves monta&ntilde;as de vertederos, pol&iacute;gonos industriales a medio terminar, naves abandonadas&#8230; Un suburbio terrible. Yo he conocido Valencia con los maizales llegando a Ruzafa, era una ciudad sin suburbio. En Madrid llegabas y te encontrabas con las chabolas, sin embargo en Valencia la ciudad y la huerta estaban pegadas. Esa sensaci&oacute;n tambi&eacute;n quer&iacute;a que estuviese en el libro.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;&iquest;Hemos perdido la batalla?<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t&mdash;S&iacute;, la batalla se ha perdido. Como dice el subcomandante Marcos, la tercera guerra mundial ha concluido con otra derrota. Cien grandes empresas controlan el mundo, los gobiernos est&aacute;n a su servicio. Siempre ha sido un poco as&iacute;, lo que pasa es que encontraban resistencia por abajo, pero ahora &eacute;sta ha desaparecido. Cualquier pa&iacute;s que intenta salir de eso, se le a&iacute;sla, se le ahoga econ&oacute;micamente y si no es suficiente le mandan a la OTAN.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;Esteban, el protagonista de su libro, se lamenta tras cerrar su carpinter&iacute;a porque nunca m&aacute;s volver&aacute; a ser propietario. Ahora muchas personas sufren por lo mismo.<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t&mdash;S&iacute;, el sentido de la propiedad&#8230; Esteban buscaba con su carpinter&iacute;a una eutanasia, un final m&aacute;s o menos tranquilo, y se encuentra con un final precipitado. Si los rusos no se hubiesen adelantado esta novela se tendr&iacute;a que haber titulado &#39;Un h&eacute;roe de nuestro de tiempo&#39;. Esteban es la otra cara de la moneda de Rub&eacute;n Bertomeu -protagonista de &#39;Crematorio&#39;-. Aquel escal&oacute; por todo, Esteban ni se atreve, ni deja de atreverse, es un falto de voluntad<strong class=\"strong\">. <\/strong>Muchas veces se echa la culpa a s&iacute; mismo de todo. Hay dos caras de mi generaci&oacute;n, el que se atrevi&oacute; y el que no, incluso hay quien dio la patada a sus propios escr&uacute;pulos para conseguir sus objetivos.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&#39;Crematorio&#39; terminaba con un perro escarbando una carro&ntilde;a. &#39;En la orilla&#39; empieza con dos perros peleando por una carro&ntilde;a. La nueva novela de Chirbes comienza con el hallazgo de un cad&aacute;ver en un pantano. El lector debe mirar hacia un espacio fangoso que siempre estuvo ah&iacute;, aunque durante a&ntilde;os nadie quiso verlo. Lo hace a trav&eacute;s de Esteban, un hombre mayor que no tiene m&aacute;s remedio que cerrar la carpinter&iacute;a de la que era due&ntilde;o, dejando en el paro a los que trabajaban para &eacute;l. El lector termina exhausto al concluir el libro. <\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t&mdash;Yo al terminar de escribirlas me quedo angustiado. Mis libros me cuentan cosas que yo no quer&iacute;a contarme. En todos, el protagonista es un hombre inc&oacute;modo, es alguien, por decirlo con un t&oacute;pico, pol&iacute;ticamente incorrecto, que pone en cuesti&oacute;n tu correcci&oacute;n y tus ideas. Bertomeu es m&aacute;s listo que t&uacute; y tiene raz&oacute;n en todo lo que dice. Esteban parece m&aacute;s tonto que nosotros pero tambi&eacute;n tiene raz&oacute;n. La ideolog&iacute;a es un vestido que s&oacute;lo sirve para justificar algunas cosas, si le quitamos el vestido se queda esto a palo seco.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;&iquest;Es met&oacute;dico para escribir?<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t&mdash;Nada, puedo estar tres meses que no cojo el libro. Antes escrib&iacute;a en unos cuadernitos, ahora nada. Llevo un a&ntilde;o que no s&eacute; poner la ele con la a, in&uacute;til total. Cuando la novela se encauza se me pueden dar las tantas y sigo con ella. No tengo ninguna rutina. Me puedo tirar veinte horas y luego dos meses sin hacer nada. Me digo mil veces que no voy a volver a escribir. Voy cociendo, soy de cocci&oacute;n lenta. A medida que pasa el tiempo piensas esto ya est&aacute; dicho o visto. Entre un libro y otro uno tiene la obligaci&oacute;n de cambiar algo porque si no escribes la misma novela. Gald&oacute;s o Balzac escrib&iacute;an como fieras, pero eran privilegiados. Los que somos normales necesitamos variar el chip. Mis novelas son como una vuelta de tuerca hacia la oscuridad.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;La realidad hace cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil crear ficci&oacute;n, &iquest;no?<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t&mdash;Siempre ha sido muy dif&iacute;cil contar algo con inter&eacute;s. Siempre digo que la novela es un g&eacute;nero muerto hasta que aparece una novela buena y lo resucita. Cada &eacute;poca puede ser narrada de una manera. Nada es nuevo. Si lees &#39;La jaur&iacute;a&#39; de Zola, la corrupci&oacute;n y la especulaci&oacute;n inmobiliaria ya estaban all&iacute;.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;&iquest;No le tienta escribir de tesoreros o esp&iacute;as?<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t&mdash;Es que no me tienta escribir de nada. Escribo lo que me sale, lo que me desazona. Lo de los esp&iacute;as y los tesoreros viene de bastante lejos. A la gente le da por extra&ntilde;arse. Hace cuatro a&ntilde;os escrib&iacute; sobre la Transici&oacute;n y todo el mundo me dec&iacute;a ya sabemos c&oacute;mo es Chirbes con sus cosas. Ahora en cambio todo el mundo sabe que la Transici&oacute;n fue un enga&ntilde;o. La especulaci&oacute;n inmobiliaria empez&oacute; con la Expo y las Olimpiadas. Hace dos o tres a&ntilde;os me dec&iacute;an, &iexcl;ay por Dios la corrupci&oacute;n en la Comunidad Valenciana! Y yo contestaba: pues igual que en Extremadura o Andaluc&iacute;a. Aqu&iacute; ha sido connivencia entre empresas y pol&iacute;ticos. En Andaluc&iacute;a han montado ellos una red de empresas para trabajar con la Junta. La corrupci&oacute;n circula por las venas del sistema.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;&iquest;Se siente decepcionado? <\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t&mdash;No, porque he tenido poca fe en la humanidad. Hice lo que pude con mis ilusiones juveniles, pero cada vez me interesa menos todo. Y cada vez me quedo m&aacute;s en casa porque me da m&aacute;s miedo todo. Me asusta el color que est&aacute;n tomando las cosas. Todo se criminaliza. Hoy en d&iacute;a si tienes trabajo casi eres culpable. El que cobra 1.500 euros tambi&eacute;n es culpable.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;&iquest;La pol&iacute;tica ha desaparecido?<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;<\/strong>No, lo que ha desaparecido es una pol&iacute;tica que represente a los de abajo. Lo que ocurre es que s&oacute;lo hay una pol&iacute;tica. Ahora los del PSOE claman por los desahuicios y piensas pero si hab&eacute;is estado viendo c&oacute;mo los desahuciaban y ni os hab&eacute;is movido. Y contra la ense&ntilde;anza privada&#8230; Pero si la escuela concertada os la inventasteis vosotros. Hay una pol&iacute;tica y al final todos hacen lo que la Comunidad Europea y las grandes multinacionales mandan. Ha sido una derrota por tierra, mar y aire.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">Fuma Ducados desde que hizo la mili en Valencia. &laquo;Compart&iacute;a piso y me pas&eacute; al tabaco negro para no gorronear m&aacute;s a mis compa&ntilde;eros&raquo;. Con un cigarro en la mano recuerda que &eacute;l se moviliz&oacute; contra la dictadura, algo que provoc&oacute; su ingreso en la c&aacute;rcel de Carabanchel. Eso dej&oacute; poso en sus novelas (nueve en total). Pero hay otros temas recurrentes, como los conflictos familiares o amistosos. Para relacionarse con tan poca gente describe muy bien esta sociedad.<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;<\/strong>Ahora menos pero suelo bajar al bar. Oigo la radio, leo novelas, veo la televisi&oacute;n. E imagino mucho.\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;&iquest;Usa internet?<\/strong>\n<\/p>\n<p class=\"p\">\n\t<strong class=\"strong\">&mdash;<\/strong>Leo prensa por internet, salgo poco y el &uacute;nico quiosco del pueblo lo han cerrado. Pero no me concentro por internet. Es un problema de formaci&oacute;n y costumbres. Internet es una cosa nerviosa, no se est&aacute; quieta, s&aacute;banas que suben, telones que se abren y se cierran, noticias que se van bajando, es una cosa cocain&oacute;mana. Eso s&iacute;, como herramienta de ayuda es acojonante, sobre todo para m&iacute; que soy despistado y necesito consultar mucho cuando escribo.\n<\/p>\n<p>\n\t<strong class=\"strong\">Chirbes conduce al lector ahora a la orilla. &laquo;Quiero atrapar al lector, que haga ejercicios espirituales conmigo, que pase el mismo calvario que yo al escribirlo y salga cag&aacute;ndose en s&iacute; mismo&raquo;, a&ntilde;ade.<\/strong>*\n<\/p>\n<p>\n\t<span style=\"font-size:11px;\">*Publicado en <em>Las Provincias<\/em>.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Premio Nacional Rafael Chirbes Cuando me comunicaron que mi novela En la orilla hab&iacute;a obtenido el Premio Nacional de Literatura, tras la primera sensaci&oacute;n de alegr&iacute;a me asaltaron las dudas acerca de si deb&iacute;a aceptarlo o ten&iacute;a que rechazarlo como &hellip; <a href=\"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/?p=3155\">Continue reading <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3156,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[46,1],"tags":[158],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3155"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3155"}],"version-history":[{"count":19,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3155\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3176,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3155\/revisions\/3176"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3156"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3155"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3155"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3155"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}