{"id":2562,"date":"2012-07-03T05:19:51","date_gmt":"2012-07-03T04:19:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/?p=2562"},"modified":"2012-07-21T18:14:23","modified_gmt":"2012-07-21T17:14:23","slug":"carlos-larrinaga-conflictos-sociales-en-navarra-1875-1895","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/?p=2562","title":{"rendered":"Carlos Larrinaga. Conflictos sociales en Navarra (1875-1895)"},"content":{"rendered":"<h2>Mart\u00ednez Caspe, Mar\u00eda Soledad: <em>Conflictos sociales en Navarra (1875-1895)<\/em>, Pamiela, Pamplona, 2011, 389 p\u00e1ginas, ISBN: 978-84-7681-694-3<\/h2>\n<p><a href=\"http:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/Conflictos_socia_4e8ae6b86384f.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-2563\" title=\"Conflictos sociales en Navarra (1875-1895)\" src=\"http:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/Conflictos_socia_4e8ae6b86384f-214x300.jpg\" alt=\"Conflictos_sociales\" width=\"214\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/Conflictos_socia_4e8ae6b86384f-214x300.jpg 214w, https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/Conflictos_socia_4e8ae6b86384f-733x1024.jpg 733w, https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/Conflictos_socia_4e8ae6b86384f.jpg 846w\" sizes=\"(max-width: 214px) 100vw, 214px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Interesante libro de Mart\u00ednez Caspe cuyos or\u00edgenes si sit\u00faan en su tesis doctoral, titulada <em>Movimientos y conflictos sociales en Navarra durante el periodo de la Restauraci\u00f3n, 1875-1895<\/em> y defendida en la Universidad P\u00fablica de Navarra en 2005. La autora se suma as\u00ed a ese elenco de historiadores navarros que vienen renovando la historiograf\u00eda de esa Comunidad en las \u00faltimas d\u00e9cadas con trabajos francamente de gran calidad. En este sentido, aunque no estamos ante una obra especialmente novedosa, lo cierto es que \u00e9sta constituye la aportaci\u00f3n m\u00e1s completa hecha hasta la fecha de la conflictividad social y pol\u00edtica en la Navarra de la Restauraci\u00f3n, tratando de superar esa imagen pac\u00edfica del \u00faltimo cuarto del siglo XIX que se defendi\u00f3 hasta no hace tanto tiempo. Una imagen que trataba de contraponerse a las turbulencias pol\u00edticas, econ\u00f3micas y sociales propias de la crisis de la Restauraci\u00f3n y de la consolidaci\u00f3n del liberalismo durante la etapa isabelina. Desde luego, en comparaci\u00f3n con todas esas d\u00e9cadas posiblemente la Restauraci\u00f3n fuese vista como una etapa mucho m\u00e1s tranquila y pac\u00edfica, aunque estudios en profundidad del periodo vienen a demostrar que existi\u00f3 una conflictividad social en absoluto desde\u00f1able. De hecho, buena parte de la vida cotidiana de esos a\u00f1os estuvo marcada por la conflictividad social, a veces no exenta de violencia, tal como se aprecia en las p\u00e1ginas de este volumen. En realidad, esto es algo que ya fue puesto de manifiesto hace muchos a\u00f1os por Carmelo Romero para Soria y m\u00e1s tarde por Carmen Fr\u00edas para el Alto Arag\u00f3n o Salvador Cruz Artacho para Granada en un libro que tuvo un importante impacto en su d\u00eda. Incluso, en la propia historiograf\u00eda navarra algunos trabajos de \u00c1ngel Garc\u00eda-Sanz Marcotegui y de C\u00e9sar Layana tambi\u00e9n han puesto de relieve esta realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con este planteamiento inicial la autora trata de reconstruir la conflictividad social existente en Navarra tras la dureza de la Segunda Guerra Carlista. Evidentemente, algunos conflictos ven\u00edan de atr\u00e1s y, de hecho, hay una primera parte dentro de la obra dedicada a los antecedentes de tal conflictividad, en la que Mart\u00ednez Caspe se centra fundamentalmente en el periodo b\u00e9lico, buceando en las bases sociales y en las consecuencias de la guerra, tratando de identificar los apoyos que tanto carlistas como liberales tuvieron en la regi\u00f3n. No por ser algo bastante conocido, sobre todo, a partir de la tesis de Julio Ar\u00f3stegui para \u00c1lava, dejar de ser interesante esta parte del libro, aunque, sin duda, la gran aportaci\u00f3n de su obra radica en el an\u00e1lisis de la conflictividad social entre 1875 y 1895 llevado a cabo en la segunda parte, mucho m\u00e1s extensa y basada en una amplia consulta documental de primera mano, lo que da bastante solidez a la obra. De hecho, se analiza un amplio cat\u00e1logo de conflictos a partir de ejemplos extra\u00eddos de las distintas localidades de Navarra. Conflictos derivados de la estructura de la propiedad de la tierra, de la oposici\u00f3n popular a las quintas, conflictos de tipo fiscal y de car\u00e1cter electoral y pol\u00edtico y, por supuesto, aquellos que tuvieron que ver con la cuesti\u00f3n foral se suceden a lo largo del libro, d\u00e1ndonos una idea fiel de que la vida cotidiana de muchos de los navarros de la \u00e9poca estuvo salpicada por un no desde\u00f1able n\u00famero de dificultades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Evidentemente, no todos estos conflictos apuntados y analizados por la autora tuvieron la misma relevancia y ni siquiera el mismo impacto no ya s\u00f3lo sobre los navarros, sino sobre las distintas capas sociales de la sociedad navarra de la \u00e9poca. Aunque s\u00ed todos ellos contribuyen a romper con la imagen de una sociedad de la Restauraci\u00f3n sumida en una paz motivada por la desmovilizaci\u00f3n pol\u00edtica, fruto de la oligarqu\u00eda y del caciquismo. La realidad cotidiana de la sociedad navarra, como seguramente de la sociedad espa\u00f1ola en general, presenta unas caracter\u00edsticas bien distintas. En una sociedad predominantemente agraria, como la navarra de entonces, la tierra se convirti\u00f3 en la causa fundamental, directa o indirectamente, de la conflictividad social de todo el periodo. La tierra como bien escaso y concentrado en pocas manos a consecuencia, sobre todo, de la privatizaci\u00f3n experimentada a lo largo del siglo XIX con las desamortizaciones bajo la \u00e9gida de la revoluci\u00f3n liberal. La continua privatizaci\u00f3n de los comunales priv\u00f3 a las comunidades campesinas de un complemento esencial para sus econom\u00edas. Al pasar a manos privadas, los nuevos due\u00f1os trataron de aumentar sus ingresos en el marco de una nueva din\u00e1mica econ\u00f3mica marcada por la expansi\u00f3n del capitalismo, haciendo que un n\u00famero numeroso de campesinos se convirtiese en proletarios agrarios. Al desigual reparto de la propiedad de la tierra pronto se sumaron las coyunturas cr\u00edticas de la posguerra y de a\u00f1os posteriores, as\u00ed como un sistema pol\u00edtico que en poco les favorec\u00eda. Esta situaci\u00f3n provoc\u00f3 el conocido como conflicto corralicero, en el cual muchos vecinos de los pueblos afectados por la desamortizaci\u00f3n reclamaron las corralizas privatizadas. Por supuesto, en un r\u00e9gimen liberal que abogaba por la seguridad jur\u00eddica de la propiedad, estas reclamaciones estaban abocadas al fracaso, por lo que el conflicto estuvo servido, m\u00e1s a\u00fan si tenemos en cuenta que a medida que fue avanzando el siglo XIX toda la econom\u00eda europea occidental se vio afectada por la Gran Depresi\u00f3n, manifestaci\u00f3n que en el campo se caracteriz\u00f3 por la entrada masiva de productos procedentes de los pa\u00edses nuevos a precios m\u00e1s competitivos. Con todo, y pese a que las formas del conflicto fueron variadas, se dio un predominio de las expresiones individuales, siendo las grandes algaradas o motines muy escasas. Eso no quiere decir que no tuvieran su importancia, ya que, como se\u00f1ala el profesor Emilio Majuelo en el pr\u00f3logo, dichas manifestaciones fueron \u201cpoco a poco madurando y conformando el potente movimiento comunero que vino despu\u00e9s\u201d (p. 10) y que con la proclamaci\u00f3n de la Segunda Rep\u00fablica optar\u00eda por las fuerzas republicanas y socialista con la esperanza de conseguir la tan ansiada reforma agraria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Como se ha dicho, a estos conflictos relacionados con la tierra, considerados los m\u00e1s importantes, se a\u00f1adieron otros vinculados a las quintas o a la fiscalidad, por ejemplo. Unos conflictos todos ellos atravesados, no lo olvidemos, por lo foral, que enseguida introdujo matices a tener en cuenta en toda la conflictividad popular que aqu\u00ed se estudia. Como bien ejemplifica Mart\u00ednez Caspe, los fueros se evocaban en las protestas, en los motines y en otras manifestaciones p\u00fablicas apelando a una justicia tradicional perdida que garantizaba un cierto orden natural frente a ese liberalismo que lo destru\u00eda todo. Lo cierto es que quienes apelaban a las bondades del fuero mitificaban su contenido, pero les serv\u00eda de bander\u00edn de enganche frente al nuevo orden implantado por la revoluci\u00f3n liberal. Por el contrario, para las elites dominantes, los fueros fueron la garant\u00eda de su situaci\u00f3n privilegiada, habida cuenta de que las competencias econ\u00f3mico-administrativas de Navarra radicaban en los fueros, siendo \u00e9stos la clave para comprender la articulaci\u00f3n del sistema de poder durante la Restauraci\u00f3n. Un poder ostentado por esas mismas elites triunfantes de la revoluci\u00f3n liberal y del nuevo capitalismo. Controlando los mecanismos del poder pudieron hacer frente a la conflictividad popular de la \u00e9poca, a esas denominadas \u201cformas cotidianas de resistencia\u201d que proliferaron por suelo navarro durante las d\u00e9cadas finales del siglo XIX, sin que supusieran, al menos por el momento, un verdadero peligro para el sistema establecido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De lo comentado hasta aqu\u00ed se deduce, por consiguiente, que estamos ante un libro que supone una aportaci\u00f3n interesante para la historia social y pol\u00edtica de la Navarra del siglo XIX. Una obra muy documentada en la que la autora ha llevado a cabo una extraordinaria labor de b\u00fasqueda de materiales muchos de ellos in\u00e9ditos que contribuyen a ilustrar perfectamente lo que fue la aut\u00e9ntica realidad de muchos navarros de la \u00e9poca y que pone en entredicho esa falsa imagen de tranquilidad de la Restauraci\u00f3n. Hubo conflictos, s\u00ed, aunque no lo suficientemente graves como para poner el sistema patas arriba. Posiblemente la elite pol\u00edtica y social navarra de la \u00e9poca no viese comprometida su situaci\u00f3n de privilegio en ning\u00fan momento. Lo que no quiere decir que esa conflictividad cayese en saco roto, pues en el medio plazo servir\u00eda para alimentar un movimiento comunero que tuvo especial protagonismo en los a\u00f1os treinta, aunque \u00e9sa es ya otra historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a title=\"Conflictos sociales en Navarra (1875-1895)\" href=\"http:\/\/www.pamiela.com\/index.php?page=shop.product_details&amp;flypage=flypage.tpl&amp;category_id=43&amp;product_id=701&amp;vmcchk=1&amp;option=com_virtuemart&amp;Itemid=132\">Ficha del libro en Pamiela.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mart\u00ednez Caspe, Mar\u00eda Soledad: Conflictos sociales en Navarra (1875-1895), Pamiela, Pamplona, 2011, 389 p\u00e1ginas, ISBN: 978-84-7681-694-3 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Interesante libro de Mart\u00ednez Caspe cuyos or\u00edgenes si sit\u00faan en su tesis doctoral, titulada Movimientos y conflictos sociales en Navarra durante el periodo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/?p=2562\">Continue reading <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2564,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[42],"tags":[131,118],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2562"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2562"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2562\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2591,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2562\/revisions\/2591"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2564"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2562"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2562"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2562"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}