{"id":2497,"date":"2012-05-28T14:49:06","date_gmt":"2012-05-28T13:49:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/?p=2497"},"modified":"2012-08-27T06:26:38","modified_gmt":"2012-08-27T05:26:38","slug":"victor-moreno-enterradorres-de-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/?p=2497","title":{"rendered":"V\u00edctor Moreno. Enterradorres de palabras"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/La-vida-instrucciones-de-uso.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2498\" style=\"margin: 10px;\" title=\"La vida instrucciones de uso\" src=\"http:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/La-vida-instrucciones-de-uso-192x300.jpg\" alt=\"La-vida-instrucciones-de-uso\" width=\"192\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/La-vida-instrucciones-de-uso-192x300.jpg 192w, https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/La-vida-instrucciones-de-uso.jpg 513w\" sizes=\"(max-width: 192px) 100vw, 192px\" \/><\/a>Georges Perec en su novela <em>La vida instrucciones de uso<\/em>nos cuenta la historia de Cinoc. En el momento en que lo conocemos cuenta con cincuenta a\u00f1os. El habitual af\u00e1n exhaustivo a la hora de describir del autor s\u00f3lo se limita a contarnos cu\u00e1l era su profesi\u00f3n: Cinoc era un \u201cmatapalabras\u201d, o, m\u00e1s propiamente, un \u201centerrador de palabras\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su labor era complementaria a la de aquellos profesionales de la misma empresa, el diccionario Larousse, afanados en descubrir nuevas palabras y significados.. Cinoc, para dejarles sitio en el diccionario, deb\u00eda eliminar todas aquellas voces y acepciones que, con el tiempo, hab\u00edan ca\u00eddo en desuso y nadie usaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se jubil\u00f3, despu\u00e9s de cincuenta y tres a\u00f1os de un trabajo tan escrupuloso como higi\u00e9nico, Cinoc hab\u00eda hecho desaparecer de los diccionarios cientos y miles de vocablos relativos a t\u00e9cnicas, medicina, guisos, costumbres, juegos, juguetes, creencias, herramientas, dichos, manjares, apodos, pesos y medidas. Borr\u00f3 de los mapas, conocidos hasta la fecha, decenas de islas, centenares de poblaciones y r\u00edos, millares de cabezas de partido, aldeas, poblaciones y pueblos. Arroj\u00f3 al anonimato centenares de tipos de vaca, especies de p\u00e1jaros, insectos y serpientes, peces un poco especiales, variedades de moluscos, de plantas no del todo id\u00e9nticas, tipos particulares de frutas y verduras. En fin, hab\u00eda hecho desvanecerse en la noche de los tiempos a legiones de ge\u00f3grafos, misioneros, papas, obispos, descubridores, entom\u00f3logos, Padres de la Iglesia, literatos, militares, pol\u00edticos, santos, dioses y demonios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte de las palabras, cuya desgracia que se da en todas las sociedades, es s\u00edntoma de una cultura enferma, en general, y de una comunidad \u00e1grafa, en particular. No me atrever\u00eda a decir que esta desaparici\u00f3n conlleva la muerte misma de la propia sociedad, como advierten algunos apocal\u00edpticos. Al final, la gente se acostumbra a todo, incluso al uso de un exiguo n\u00famero de palabras para comunicarse entre s\u00ed. Y no parece que el ocaso de tanta palabra le preocupe demasiado. Adem\u00e1s, el sistema ling\u00fc\u00edstico se va regenerando a medida que evoluciona. Mueren unas palabras, nacen otras. Ni mejores, ni peores. Todas en funci\u00f3n de una necesidad comunicativa concreta. Quiz\u00e1s, el hecho de que cada vez m\u00e1s hay menos que comunicar, la cantidad de palabras requeridas para ello sea insignificante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, lo m\u00e1s probable es que la p\u00e9rdida de tanta palabra acarree, tambi\u00e9n, un aumento galopante de la dificultad para comunicarse de forma exacta con los dem\u00e1s. Detr\u00e1s de cada palabra se esconde un delicado proceso de elaboraci\u00f3n mental, gracias al cual nombramos y organizamos el mundo. Cuantas menos palabras posea un individuo, adem\u00e1s de tener menor capacidad para expresarse, menor ser\u00e1 su facultad para generar pensamientos. Porque las palabras no son cosas, sino procesos mentales y afectivos en interacci\u00f3n con el medio social en que surgen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace unos a\u00f1os, los adolescentes pose\u00edan mucho mayor vocabulario que el que tienen ahora. Es signo calamitoso de los tiempos, y que no cabe achacar a una sola causa, como variable explicativa de dicha hecatombe ling\u00fc\u00edstica. Los adolescentes de hace veinte a\u00f1os le\u00edan ciertos cl\u00e1sicos y, aunque a duras penas, llegaban a sortear con cierto \u00e9xito las dificultades de un lenguaje cada vez m\u00e1s lejano de sus intereses. Ahora, este lenguaje de Valle Incl\u00e1n est\u00e1 a a\u00f1os luz de distancia del l\u00e9xico que posee un adolescente. Cuando se les enfrenta con estos textos, algunos de estos imberbes preguntan si <em>aquello<\/em> est\u00e1 escrito en castellano. Y no estoy hablando de los <em>Milagros de Nuestra Se\u00f1ora<\/em>, del maestro Berceo, o del <em>Poema de M\u00edo Cid<\/em>, en versi\u00f3n antigua. Hablo, tambi\u00e9n, de Stevenson, de Salgari y de Verne.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La p\u00e9rdida de este l\u00e9xico, que ni se usa en la conversaci\u00f3n pero tampoco en la literatura actual, ocasiona un distanciamiento cada vez mayor de la herencia cultural del pasado m\u00e1s o menos inmediato. Una herencia a la que, si se quiere acceder con un m\u00ednimo rigor y exactitud, habr\u00e1 que hacerlo con un lenguaje preciso y contextualizado. Un aprendizaje que requiere lentitud y silencio, h\u00e1bitos por los que cierta sociedad al uso no guarda ning\u00fan respeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que se esconde detr\u00e1s de la p\u00e9rdida de cada palabra es un drama para la especie. La persona, para saber qui\u00e9n es, lo primero que hace es remitirse a la lengua que habla. Tanto que hay mentalistas que sostienen que un ciudadano es m\u00e1s ciudadano en la medida que domina su lengua. Yo no llego a tanto. Pero cabr\u00eda sugerir que un individuo que olvida su lengua tiene poco de ciudadano ejemplar. O no. \u00bfQui\u00e9n lo sabe? Hay tipos que renuncian a su lengua materna por considerarla causa pr\u00f3xima de comportamientos criminales. Existen actitudes que sostienen que el nazismo ven\u00eda ya incorporado en la propia lengua alemana. Y, entre nosotros, m\u00e1s de una vez se ha dicho que el euskara es alimento nutricio del terrorismo. Y conste que no s\u00f3lo lo afirmaba el carpetovet\u00f3nico Mart\u00edn Villa. Tambi\u00e9n, Steiner lo insinuar\u00eda de modo sutil aunque luego presentara disculpas por sospecharlo. Villa jam\u00e1s present\u00f3 las suyas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al criterio de Cinoc se le podr\u00eda a\u00f1adir el punto de vista de aquellas palabras que, gracias a la incuria de los tiempos, el poder las ha ido pervirtiendo de tal modo que resultan ya ininteligibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 palabras, caso de que viviera en la actualidad Cinoc, ser\u00edan objeto de su trabajo? Probablemente, su olfato \u201cpalabr\u00e1tico\u201d quedar\u00eda fascinado por aquellas que, us\u00e1ndose, ya no significan lo que significaban. Y se preguntar\u00eda c\u00f3mo es posible tama\u00f1o dislate: utilizar palabras que ya no significan ni siquiera lo que viene en los diccionarios; t\u00e9rminos que perdieron su vigor sem\u00e1ntico, pero que, en contra del criterio taxon\u00f3mico de Cinoc, son omnipresentes en la conversaci\u00f3n cotidiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recu\u00e9rdese que en la historia de Perec, palabra que Cinoc eliminaba, al momento era sustitu\u00edda por otra. Sin embargo, dudo que palabras como pueblo, democracia, elecciones, voto, parlamento, justicia, libertad, bien com\u00fan, lo p\u00fablico\u2026, asesinadas de forma sistem\u00e1tica por quienes detentan los tres poderes de Montesquieu, recobren su vigor primero y permitan a la ciudadan\u00eda so\u00f1ar mediante sus significantes otros mundos y otras esperanzas. Pero, si lo que importa es saber qui\u00e9n tiene el poder y no lo que significan las palabras, entonces, y que es, al parecer, lo que de verdad importa, apaga la vela y v\u00e1monos de este entierro.<\/p>\n<p><a href=\"\/images\/stories\/autores\/moreno_victor.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"Victor Moreno\" src=\"\/images\/stories\/autores\/moreno_victor.jpg\" alt=\"\" width=\"279\" height=\"199\" \/><\/a><\/p>\n<p>Sobre el autor del art\u00edculo: <a title=\"Victor Moreno\" href=\"http:\/\/www.pamiela.com\/component\/virtuemart\/?page=shop.browse&amp;manufacturer_id=17\" target=\"_self\">Victor Moreno<\/a><\/p>\n<p><a title=\"Blog Victor Moreno\" href=\"http:\/\/www.pamiela.com\/victormoreno\">Blog de Victor Moreno<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Georges Perec en su novela La vida instrucciones de usonos cuenta la historia de Cinoc. En el momento en que lo conocemos cuenta con cincuenta a\u00f1os. 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