{"id":192,"date":"2009-10-04T10:23:14","date_gmt":"2009-10-04T09:23:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/?p=192"},"modified":"2009-11-03T18:20:02","modified_gmt":"2009-11-03T17:20:02","slug":"identidad-colectiva-por-victor-moreno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pamiela.com\/bloga\/?p=192","title":{"rendered":"Identidad colectiva (por V\u00edctor Moreno)"},"content":{"rendered":"<p>Reconozco que el asunto de la identidad \u2013sea individual o colectiva- es cuesti\u00f3n que no me quita el insomnio. Me resulta irrelevante. No le doy ninguna importancia en mi vida. Soy ampurdan\u00e9s. \u00bfY? Soy vizca\u00edno. \u00bfY?<br \/>\nSon saberes irrelevantes. No te ahorran ning\u00fan problema existencial. Peor a\u00fan. Te los crean. Tener las cosas claras en torno a la identidad personal o colectiva no te da un plus de nada. Saber cu\u00e1les son las causas de un problema no te impide sufrirlos en carne propia.<br \/>\nIntentar definir qu\u00e9 cosa tan enorme sea la identidad personal, y ya no digamos la colectiva, es tarea en la que han sucumbido la mayor\u00eda de los tramoyistas intelectuales que lo han intentado. Hay quienes, clarividentes, sostienen que la identidad comienza a bosquejarse en la escuela. Bueno. Supongo que las historias personales de cada uno ser\u00e1n tan diversas como las del protagonista de <em>La isla del tesoro<\/em>, que empez\u00f3 a saber qui\u00e9n era cuando conoci\u00f3 al capit\u00e1n John Silver, que no era, precisamente, un dechado \u00e9tico.<br \/>\n\u00bfCu\u00e1l es mi identidad personal? Nunca la he tenido clara. A ning\u00fan nivel. De hecho, esa laguna cognitiva me ha dado muchas satisfacciones, porque en ning\u00fan momento me he visto obligado a <em>casarme<\/em> con nadie. Algunas veces, me ha parecido estupendo depender de otras personas y de otras opiniones \u2013seguro que ser\u00eda porque las encontraba mejores que las m\u00edas-, y, en otras, he adoptado por una autonom\u00eda e independencia a prueba de trajes gratis.<br \/>\nIgnoro cu\u00e1l es el momento clave de mi vida en que descubr\u00ed  qui\u00e9n era. La verdad es que todav\u00eda sigo considerando que dentro de m\u00ed mismo hay unos cuantos yoes que me hacen m\u00e1s que dif\u00edcil, imposible, la unificaci\u00f3n territorial de mi yo.<br \/>\nLo que s\u00ed puedo asegurar es que eso de la <em>identidad<\/em> colectiva jam\u00e1s he sabido lo que era. En la adolescencia, menos. En cuanto a la idea de pertenencia a una cultura y a una lengua, reconozco que, tampoco, me llev\u00e9 ning\u00fan tipo de sobresalto intelectual por semejante descubrimiento, porque tampoco supe cu\u00e1l era la cultura de mi pueblo. Jam\u00e1s consider\u00e9 que mi pueblo fuese culto, lo que no me imped\u00eda saber que algunas personas s\u00ed se me aparec\u00edan como cultas.<br \/>\nEn cuanto a la lengua, no creo que en toda mi vida haya considerado que sea un elemento decisivo en la configuraci\u00f3n identitaria de mi persona. Hablo y escribo en lengua espa\u00f1ola por casualidad.  No tiene ning\u00fan m\u00e9rito. Y tampoco se lo doy. Me parece otra de las irrelevancias que me ha tocado en la vida.<br \/>\nConsiderar lo euskaldun como manera \u00fanica e irrepetible de entender la vida es una estupidez. Lo mismo puede asegurar un espa\u00f1ol, un tibetano, un pacense o un murciano. De hecho eso es lo que dec\u00eda el primer art\u00edculo del <em>Catecismo de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica<\/em> de Primo de Rivera, escrito por Iradier, sobre lo de ser espa\u00f1ol. A m\u00ed, todas estas categor\u00edas, que tienen pretensiones universales y son, sin m\u00e1s, t\u00e9rminos de corral, me dejan impert\u00e9rrito. No me conmueven lo m\u00e1s m\u00ednimo.<br \/>\nTambi\u00e9n se dice que la aportaci\u00f3n vasca a la humanidad es el euskara. A la humanidad le importa un camelo. La humanidad es una abstracci\u00f3n. No existe. Y le importa un carajo que el euskara como el tahamal\u00fa sean o no patrimonio o matrimonio de dicha se\u00f1ora. Hablar de la humanidad es como hablar de la constelaci\u00f3n de Ori\u00f3n. La humanidad no se conmueve por nada. \u00bfPor qu\u00e9? Porque no tiene carta de naturaleza existencial. Concitarla es puro idealismo. Si es patrimonio, lo ser\u00e1 de la comunidad de quienes as\u00ed lo consideran y lo tienen como tal. As\u00ed que dejemos a la humanidad en su cueva plat\u00f3nica correspondiente. Y ello sin descontar que lo mismo que un euskald\u00fan podr\u00e1n decir los espa\u00f1oles con su lengua. Y los franceses, los ingleses y los yupirotes.<br \/>\nTodas las definiciones de cualquier realidad que no sea matem\u00e1tica est\u00e1n sometidas al titubeo, a la grandilocuencia, cuando no a la estupidez.  As\u00ed que no estar\u00eda de m\u00e1s atarse los machos de la sind\u00e9resis y comenzar a dominar los modalizadores adverbiales cuando pretendemos decir la frase m\u00e1s bonita del mundo. Tan bonita como carente de sentido.<br \/>\nTambi\u00e9n he le\u00eddo alguna vez que \u201cla persona individual no ha existido nunca\u201d. La verdad es que uno no gana para amortizar ciertos sustos. Esta s\u00ed que no me la esperaba. Supongo que Hume y Locke si se han enterado de esta opini\u00f3n, se habr\u00e1n revuelto en sus propias tumbas. Y ya no digamos Nietzsche. Yo consideraba que lo \u00fanico existente era la persona individual, concreta y en pelo ca\u00f1\u00f3n. Y que lo que realmente exist\u00edan eran los derechos individuales. Y que los derechos colectivos siempre pertenec\u00edan a una partitura interpretada por alg\u00fan recurrente flautista de Hamel\u00edn. Si no somos individuos, \u00bfqu\u00e9 somos entonces? \u00bfM\u00f3nadas colectivas? \u00a1Anda ya!<br \/>\n\u00bfExiste la identidad colectiva?<br \/>\nExiste para quien as\u00ed la vive y as\u00ed la siente. Pero existir, existir, pues, se trata de una entelequia bastante complicada de dilucidar.<br \/>\nUno llega a entender sin muchos esguinces mentales que una naci\u00f3n no puede existir sin <em>conciencia<\/em> nacional. Pero me cuesta una tort\u00edcolis cerebral saber en qu\u00e9 consiste y en qu\u00e9 se concreta dicha conciencia. Y no nos hagamos muchas ilusiones con esto del concepto naci\u00f3n. Porque una tribu africana puede ser naci\u00f3n como lo pueda ser Espa\u00f1a o Euskadi. Porque, a fin y al cabo, <em>conciencia nacional<\/em> \u2013o gremial, tribal, o paralelep\u00edpeda- es lo m\u00e1s f\u00e1cil de adquirir si vives en un lugar determinado. La adquieres por \u00f3smosis, y, a veces, la rechazas por higiene.<br \/>\nPregunto: \u00bfCu\u00e1l es la sustancia clave de la identidad colectiva? Por muchas vueltas que le doy al asunto no se lo encuentro. Me cuesta hallarlo en un lugar f\u00edsico y determinado. As\u00ed que Llego a la conclusi\u00f3n de que la identidad colectiva se nutre de lo que Hegel y los rom\u00e1nticos denominaban el esp\u00edritu nacional, es decir, un petardo metaf\u00edsico  Es el famoso <em>Volkgeist<\/em>, un concepto no emp\u00edrico. No verificable. En definitiva, una destilaci\u00f3n espiritosa. Una esencia que necesita de la fe para creer en ella. Como ocurre con Dios.<br \/>\nA nadie se le escapa que para estar en posesi\u00f3n de una identidad, sea personal o colectiva, es necesario tener memoria hist\u00f3rica y, por tanto, un curr\u00edculo educativo que te lo meta en el cuerpo desde ni\u00f1o. Poco importar\u00e1 si los hechos aducidos sean ciertos o abducidos por las conveniencias del momento actual. Ninguna identidad colectiva podr\u00eda perdurar sin ser consciente de que su existencia actual prolonga su existencia pasada, y que cuanto m\u00e1s remotos son sus recuerdos tanto m\u00e1s consolidada est\u00e1 su identidad nacional. Somos vascos con pedigr\u00ed, con denominaci\u00f3n de origen, como los vinos. \u00a1Qu\u00e9 ilusi\u00f3n! Todo ello sin descontar la parafernalia de s\u00edmbolos, modos de expresi\u00f3n, edificios antiguos, templos y tumbas, que se guardan como palimpsestos de un pasado m\u00e1s o menos remoto. Nadie que crea en la identidad colectiva negar\u00e1 que forma parte de la misma e ininterrumpida comunidad \u00e9tnica que sus antepasados, como m\u00ednimo desde el Pleistoceno o del C\u00e1mbrico. <em>Berdin da<\/em>.<br \/>\nEn cuanto a la lengua, poco que a\u00f1adir. S\u00f3lo que ser\u00e1 todo lo importante que se quiera para establecer ciudadanos vascos de primera y ciudadanos vascos de segunda. Pero se olvida que una naci\u00f3n puede haber perdido su lengua sin perder su identidad. Un triste ejemplo de ello son los irlandeses.<br \/>\nLa identidad colectiva, cuando funciona como tal, se caracteriza, tambi\u00e9n, por un deseo manifiesto de anticipaci\u00f3n hacia el futuro. Los grupos, que viven con intensidad esta identidad, se inquietan por lo que pueda ocurrir, intentan afianzar su existencia y se protegen de las posibles adversidades. Por ejemplo, los vascos siguen una guerra contra los espa\u00f1oles que uno no sabe si esto parece ya la Guerra de los Treinta A\u00f1os o las Guerras P\u00fanicas. \u00a1Qu\u00e9 cansancio propio de dinosaurio! Los sujetos con identidad colectiva corri\u00e9ndoles por sus hemat\u00edes suelen  pensar en t\u00e9rminos de intereses venideros. El problema es evidente: la naci\u00f3n no suele anticipar su muerte; el individuo, s\u00ed.<br \/>\nPor lo dem\u00e1s, quienes apelan a la identidad colectiva la transfieren a lo que podr\u00eda denominarse el cuerpo de la naci\u00f3n: territorio, paisaje, artefactos f\u00edsicos. Nada como estos elementos para hacerles vivir tan intensa como espiritualmente su ilusionada pertenencia al mismo grupo. La celebraci\u00f3n de conmemoraciones bajo la efigie o la estatua, que recuerda un hecho hist\u00f3rico, les conmueve mucho m\u00e1s que cualquier otra realidad. Seguro que es en estos eventos cuando se les acrecienta en progresi\u00f3n geom\u00e9trica la identidad colectiva.<br \/>\nLo m\u00e1s peligroso de la identidad colectiva es que produce movimientos ideol\u00f3gicos como setas de cardo. Y todos, sin excepci\u00f3n, se presentan como poseedores de la verdad. No s\u00f3lo. Tambi\u00e9n se ven adornados por una vehemente apelaci\u00f3n a la legitimidad de sus derechos, en este caso, colectivos. Existen individuos que no saben imaginar un mundo sin que ellos est\u00e9n presentes. Consideran que sin ellos la vida carece de sentido. Por supuesto, niegan absolutamente la <em>casualidad<\/em> en todo lo que sucede. As\u00ed no extra\u00f1ar\u00e1 que consideren que el mundo les debe incluso la existencia.<br \/>\nNadie podr\u00e1 negar que por la defensa de la propia legitimidad, un individuo llega f\u00e1cilmente a la conclusi\u00f3n de que debe consolidarla ampliando su poder. Hist\u00f3ricamente, ya hemos comprobado que las naciones protegen su identidad mostr\u00e1ndose hostiles hacia otras naciones, mediante la conquista y la dominaci\u00f3n. En este sentido, el modelo que representa Espa\u00f1a en relaci\u00f3n con Euskadi y Catalu\u00f1a son paradigmas de un sadismo estructural.<br \/>\nY es que en la tendencia a confirmar la propia identidad mediante la expansi\u00f3n, es inevitable anular al otro, en plan personal o colectivo. No s\u00e9 si la idea est\u00e1 en Lenin o en Nietzsche, o en Mortadelo y Filem\u00f3n. Pero es real.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reconozco que el asunto de la identidad \u2013sea individual o colectiva- es cuesti\u00f3n que no me quita el insomnio. Me resulta irrelevante. No le doy ninguna importancia en mi vida. Soy ampurdan\u00e9s. \u00bfY? Soy vizca\u00edno. \u00bfY? Son saberes irrelevantes. 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