Text Size

Carro compra

 x 

Carro vacío
  • Mentalidad vasca
  • Hamar hatz ttipi eta hamar behatz ttipi
  • Arraroa
  • Arrarik arra
  • Bidaia luzea
  • Ernesto eta Zelestina, kale musikariak
  • ¿Qué está pasando con Iruña-Veleia?
  • Dinosauroen inbentarioa irudiduna
  • Amnistías, perdones y justicia transicional
  • Los fugados del Fuerte de Ezkaba 3ª edición
  • Rocka puntua!
  • Diario volátil
  • Aingurak eta arrangurak
  • Erlea 12
  • El iceberg navarro
  • Bizitzea ez al da oso arriskutsua?
  • Duchampen inguma
  • Toponimia navarra. X Artajona. Toponimia vasca - Artaxoa. Euskal toponimia

El claustro del Monasterio de Fitero

Ganbara nº30
/ Castellano
/ año 2018
/ 80 páginas
/ Más de 120 ilustraciones y fotos a color
15,00 €
Descripción

Logo icono pdf

Obra clave del Renacimiento navarro

Con la colaboración del Ayuntamiento de Fitero


Tras un largo y complejo proceso de restauración a lo largo de la última década, el claustro del Monasterio de Fitero ha logrado recuperar por fin gran parte de su esplendor original. De esta manera, el visitante que camine a través de las galerías puede redescubrir en sus rincones un complejo mundo de mensajes simbólicos, verdadera enciclopedia en imágenes del pensamiento teológico y moral de la época.

Mientras que su estilo –que entremezcla de manera natural los patrones del gótico final y la estética renacentista– es fácilmente reconocible incluso para el aficionado, menos conocido es el hecho de que, a la par que se iban elevando, sus paredes tuvieron el privilegio de contemplar también el efervescente ambiente humano que rodeó su proceso de creación.

En él descubriremos un mundo plagado de espíritus ardientes del siglo XVI sumergidos en una atmósfera de abusos feudales, corrupción, luchas por la emancipación, canteros desesperados por los reiterados impagos, y hasta una «Lolita» de su tiempo seduciendo a un cincuentón y ya muy consumido Padre Abad. Todo ello con el sonido de fondo de los cascabeles de los danzantes enmascarados del día de San Bernardo y, por supuesto, generosamente regado con el mejor vino de las tierras del Alhama.