Gurrutxaga neba-arrebek irabazi dute 2010eko Etxepare Literatura Saria
Lana adiskidetasunaren garrantziaz mintzo da
Amezketako ilustratzaileak eta idazleak sortutako albuma hiru hizkuntzatan argitaratuko da udazkenean
Artika. Etxepare Literatura Sariak atzo eman zituen ezagutzera 2010eko lehiaketako irabazleen izenak: Maite eta Mikel Gurrutxaga Otamendi neba-arrebak. Era honetan, Alex nire munstro-lagun on-ona albumaren egileek udazkena aldera –Durangoko azoka baino lehen– beren lana liburu-dendetan ikusteko parada izanen dute, Pamiela argitaletxe nafarraren zigilupean.
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Joxemiel Bidador, gareno bizirik
ATSEKABETURIK gaude, Joxemiel, min eta amorrazionez atsekabetuak. Hain goiz eta hain bortizki, bidegabe eta ustekabean gutartetik eta gugandik joanik, umezurtz gara senti, gazte izanik ere heldua baitzinen. Heldua gure literaturaren edota dantzaren ikerketan bezainbat lagunarteko eta jaian murgiltzeko, alderdikeria eta zikoizkerien gainetik euskaldungoan hegan egiteko jeneroski, bizitzen jakiteko, adiskide izateko beti.
Eta oraidanik jada zure ausentzia lazgarria ezin berdinduz gabiltza. Gure letretan zenuen behako jantzia ments, eransten zenuen naturaltasuna eskas, lagunartean txertatu ohi zenituen ironia eta irria izozturik, familian zinen zutabe eta arnasa doloroski faltan… Gure soka higatuan, eta hala ere bizian, esku zabal eta oin dantzari alai eta trebearen tokia hutsik gelditu zaigularik. Nola joanen gara orain San Lorentzo gauean Jarautara geure eta besteren buruaz trufatuz, afaltzera eta edatera, dantzatzera, libertitzera, subertitzera… eta geure nahi eta ezinak liseritzera? Nola moldatuko gara literatur lehiaketetan eta edizio lanetan zure aburu beti aske eta pisuzkorik gabe? Nola larrituko dira liburutegi eta artxiboak ferekatzen zituzten esku eta laztantzen zituzten begiak ez sentituz? Nola osasundu euskaldungoa zu gabe eri?
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Es el sr. Corpas, “consejero cultural”, quien nos muestra, en cumplido ejemplo, cómo se minoriza a los navarros, al coincidir con el personaje del nuevo libro de Pedro Esarte Muniain, Juan Rena, clave en la conquista de Navarra (1512-1538).
Corpas, al igual que ya lo hiciera Rena, paga también con dinero de los propios navarros los servicios prestados por quienes niegan ahora la subordinación de los navarros, iniciada en 1512. Corpas ha ordenado entregar 27.840 euros al Departamento de Historia de la Imperial Universidad de Alcalá de Henares para que allí, en base a la documentación de Rena que está en Pamplona, preparen un trabajo sobre el personaje, con motivo del 500 aniversario de la conquista de Navarra en 1512, bajo el tramposo título de “Juan Rena, pagador del Reino de Navarra”.
Menos mal que el infatigable historiador navarro, Pedro Esarte Muniain, se les ha adelantado investigando concienzudamente desde hace muchos años los citados “papeles Rena”, descubriendo en toda su amplitud el completo montaje de dominación efectuado sobre los navarros durante los primeros 26 años de la ocupación, cuyo director y artífice principal fue, precisamente, Juan Rena.
Ayer y hoy el sometimiento de una sociedad como la Navarra, no se puede lograr sin la colaboración de ciertos personajes que carecen de escrúpulos. Rena, para poder ejercer eficazmente su tarea, unificó y acaparó en su persona cuatro funciones bien dispares: gerente financiero de las campañas militares imperiales, poseedor de los más altos cargos eclesiásticos, usurpador de los máximos puestos institucionales (políticos y judiciales) del invadido Estado navarro, y represor, así como responsable de los servicios secretos.
Fernando el Católico, Cisneros y Carlos V, sucesivamente, utilizaron los servicios de Rena en las guerras imperiales de Argelia, Túnez, Italia, Sicilia y Flandes, pero donde el veneciano Rena desarrolló sobre todo sus facultades fue en la conquista y subordinación de Navarra. Su papel fue fundamental para sus citados superiores.
Como responsable de la financiación y gestión de la empresa militar obtenía los fondos pecuniarios, hombres, abastecimientos precisos (alimentos, ganado, transportes, armas, vestimentas…), alojamientos y fortificaciones, mediante engaños, promesas de pago futuro, expolios, requisas, confiscaciones de bienes y de dinero, de origen público, eclesiástico o de particulares. Y lo más importante para los monarcas españoles, todos los gastos los acababan pagando siempre las víctimas de la nación conquistada y sometida. Un verdadero negocio para el Imperio.
Íntimamente vinculado a su cometido de financiador de los costes de la conquista se halla su intervención directa en la estructura jerárquica de la Iglesia, gracias al derecho de propuesta concedido por el Papa al Emperador, convirtiéndose en el verdadero cerebro gris de la Iglesia en Navarra, acumulando numerosos cargos y beneficios eclesiásticos (rector, protonotario, pagador, canónigo, vicario y obispo). Vendedor de diversas bulas (Fábrica de San Pedro en Roma, de la Cruzada, de los Cautivos) al objeto de desviar fondos para las guerras de sus regios patronos.
El saqueo de las rentas del obispado, catedral, monasterios (Urdax, Roncesvalles) y parroquias, sistemática simonía de bienes religiosos, mediante la venta de prevendas y beneficios, tanto espirituales como temporales. Abusos que en Europa fueron en gran medida el origen y desencandenante de la reforma y el protestantismo.
Juan Rena penetró, aun siendo extranjero, en las más altas instituciones del Estado navarro. Dispuso de la Cámara de Comptos y del Consejo del Reino, y fue miembro de las Cortes de Navarra. Desde donde desviaba recursos para financiar al ejército ocupante, a la vez que obtenía control e información. Los cargos de abad, prior, vicario u obispo llevaban aparejado el asiento en Cortes. Era juez y parte, incurrió habitualmente en prevaricación, cohecho, falsificación de documentos y suplantación de cargos.
Rena fue el director de la maquinaria represiva, con arbitrarios encarcelamientos, asesinatos y destierros, que impuso a los navarros desafectos o no sumisos.
Organizó una red de delación y espionaje que le facilitó la información necesaria para controlar a los navarros.
Rena llegó a apreciar tanto a la gente de este país, que cuando estaba en Italia exigió que los mozos que debían transportarle, pues estaba paralítico, fueran navarros, con la condición de que entendiesen algún romance. Desde 1512 Navarra es la meca de los arrivistas sin escrúpulos –el primero fue Juan Rena–, cuyas conductas incurren en la violación permanente de los derechos humanos, civiles y políticos, individuales y colectivos a los ciudadanos navarros, como muy bien refleja Pedro Esarte en éste su nuevo libro.
Tomás Urzainqui Mina |
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Iñaki Arzoz en la presentación de la sexta edición de «Quousque Tandem…!» de Jorge Oteiza (Pamiela, 2009)
¿Un libro necesita una operación de rescate?
Al parecer el libro más célebre de Oteiza necesita una improbable Operación Quousque tandem (QT), como las que el escultor oritotarra emprendió a lo largo de su vida… Una operación de relectura crítica y actualización, que empieza por la reedición de un libro (casi) agotado o editado de manera cuestionable. Pues de lo que no cabe duda es que el QT es un libro fundamental, que se resiste a ser clásico para no perder vigencia.
Para los artistas vascos y gentes de la cultura de los 60/70 supuso una verdadera revolución cultural, una recuperación de la cultura vasca, una conexión de nuestra cultura ancestral y étnica con los códigos modernos. Podemos decir sin temor a exagerar que QT fue el motor de nuestra modernidad cultural; la piedra de toque sin la cual no habría cultura vasca moderna como tal. Y a partir de ahí una fuente de inspiración para numerosos creadores: artistas plásticos, escritores, músicos, cineastas, etc.
Para los artistas de mi generación, que leímos el libro más tarde, en los 80/90, tuvo un gran impacto, pero cuando ya declinaba la visión vasquista del arte, que nos obligaba a problematizar la figura de Oteiza y la práctica artística. Para algunos supuso, directamente, tras la aceptación del fin de un ciclo del arte (el propósito experimental) el compromiso con una forma diferente de entender y hacer arte, a través del nuevo arte popular o el activismo cultural y político.
He de reconocer que, probablemente, para bien o para mal, QT ha sido el es libro más influyente que he leído: cambió mi visión del arte (y de la vida) en una etapa de formación y le dio un sentido diferente, inesperado… trasmutó mi vocación de pintor en otra de artista múltiple que no necesita fabricar objetos artísticos…
¿Y qué supone o puede suponer para los jóvenes creadores ahora en 2010? Un enigma y un reto, al que pretende responder esta sexta edición, en cierto sentido, como ‘Operación QT’.
Mikel Laboa decía que QT era la “biblia euskaldun”. Estamos de acuerdo: la biblia de la cultura vasca moderna… pero de cualquier ‘biblia’ podemos ser interpretes ortodoxos, heterodoxos protestantes (así nos consideramos algunos) o simplemente ateos. Pero lo que está claro es que es preciso leer QT, ya sea para interpretarlo o negarlo o incluso para deconstruirlo…
¿Pero qué es QT para que haya tenido este impacto?
Formalmente es un libro singular, vanguardista, anárquico pero no caótico, una amalgama de textos diversos lleno de prólogos, sin paginación pero con numeración y con un sabroso índice epilogal e ilustraciones. Un torrente textual repleto de poderosas intuiciones estéticas y con un estilo salvaje de secreta melodía que te arrastra hacia un espacio nuevo…
Hacia una (entonces inédita) interpretación del alma vasca como reinterpretación/reinvención del estilo vasco como espiritualidad del vacío, donde se arriesga a explorar sin red ni mapas -estéticamente- ámbitos a los cuales no se puede llegar científicamente. Y de ese viaje radical surgen aproximaciones sobre el euskera prehistórico o sobre el bertsolarismo o su teoría fundacional sobre el cromlech microlítico vasco.
QT se convierte así, desde una iluminadora experiencia estética, en un libro sobre teoría del arte moderno, escrito por un artista (que escribe como tal) y , al tiempo, en un libro de contra-mística desde la estética que lanza al artista hacia el activismo político, hacia la ciudad.
El sentido y el valor de esta sexta edición
A nadie se le oculta que esta sexta edición es igual que la quinta, esto es, la última edición que dejó preparada Oteiza en Pamiela. Con el texto original, con su correcciones a mano, con sus últimos y polémicos prólogos como la apuesta por la paz a través del “Par móvil”… Pero no podemos ignorar (o sí) que entre tanto se ha publicado una ‘edición crítica’ del QT, preparada por la Fundación, que recoge esta misma edición, junto con una traducción al euskera y una introducción de Amador Vega.
En esta introducción se dice que QT es un “libro desigual”, “de torpe escritura, un “grito amargo”, “de intuiciones excesivas” y otras lindezas por el estilo… Más que una introducción es una reconvención a Oteiza, donde se exhuman papeles y aparentes contradicciones para, finalmente, negarle el pan y la sal incluso como “ideario estético”, dejándolo reducido a una especie de curioso “texto autobiográfico”, de tan dudoso valor que nos extraña que el profesor Vega se haya dignado a explicarlo…
No vamos a negar el valor de las ediciones críticas, sobre todo, si están al servicio del autor y del lector y no si son simplemente ‘ediciones anotadas’ a mayor gloria del introductor, en este caso, un profesor de estética que demuestra conocer las bibliografías académicas pero saber muy poco y entender apenas nada de arte o experiencia espirituales, de cultura vasca o de Oteiza, aunque lo tenga delante…
Pero, no obstante, una edición crítica, por satisfactoria que sea es para los libros clásicos, históricos, que pertenecen al pasado y son pasto de los eruditos. Sin embargo, publicar esta sexta edición como edición no-crítica (tras la oficialmente crítica y definitiva) es una provocación en toda regla, pues significa decir: QT no es pasado, todavía es presente, presente irreductible, un libro todavía de plena y polémica vigencia, que a los que lo leímos en su día todavía nos interesa releer porque siempre hallamos cosas nuevas, un texto que nos seduce, nos inquieta, nos irrita, nos interpela… Un libro, creemos, para una relectura crítica y colectiva, para debatir sobre arte contemporáneo y sobre nuestra identidad cultural, un libro para ofrecer a las nuevas generaciones como “escuela de tomas de conciencia”.
Así que ahí tienen la edición crítica, con sus tapas duras y su pretenciosa introducción como un sarcófago para enterrar a Oteiza. Y aquí tenemos la sexta edición de Pamiela, de tapas blandas, una edición popular y accesible, 100% Oteiza, acaso para que cada lector realice libremente su propia revisión crítica. QT, en cualquier caso, uno de los pocos libros imprescindible de nuestro renacimiento cultural, que aguanta el paso del tiempo, como esos ancianos de mala salud de hierro.
El año 2007 celebramos el centenario de Oteiza que, salvo excepciones, fue un pobre centenario, pura cultureta conmemorativa. Y no nos gustaría insistir en esa línea sacralizadora que aspira a convertir a Oteiza en el faraón del arte vasco, para enterrarlo en su Fundación de Alzuza con sus divinos atributos, sus cajas vacías y su QT…
El QT, esta sexta edición, nos pertenece a todos, pertenece a nuestro tiempo, no queremos enterrarlo ni conmemorarlo, sino leerlo y disfrutarlo, criticarlo y debatirlo… ¡hasta la séptima edición!
Quousque tandem…“Quousque tandem…!”… |
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