JR Corpas el autoeditado -con dineros del Museo Gustavo de Maeztu, público-, JR Corpas el autotransportado -con el helicóptero de emergencias, público-, JR Corpas el autopublicitado -con los fotógrafos del Gobierno, públicos- manifiesta que la Escuela Navarra de Teatro “quiere vivir del dinero público, no por el servicio que dan, sino por la presión mediática”. Supongo que no tiene espejos en casa. Para presión mediática, la que nos infliges tú, con esa alegrÃa de vivir que transmites. Para servicio, el que nos das tú, con esa acción cultural impulsada que bien podrÃa ser la del Ayuntamiento de Praga en 1523. Da gracias de que el Camino de Santiago pase por aquÃ, porque, de no ser asÃ, no sé de qué hablarÃas. Corpas, que no ha brillado ni como consejero cuando el dinero fluÃa y por supuesto mucho menos ahora que es escaso, tiene el grave problema de los que sólo son capaces de rodearse de las personas que a todo les dicen amén. Amén de su camarilla habitual, que repta por el departamento de Cultura y por las distintas fundaciones-cepo a la caza de cualquiera que no comparta su visión prehistórica de la cultura, Corpas poco más amigo tiene. No es negativo tener una visión prehistórica de la cultura, siempre y cuando eso no impida asumir que la cultura es mucho más que una casa de cultura, un programa de música medieval o una orquesta, por muy buena que sea la orquesta. Corpas, el triste Corpas, tiene su cerebro dividido en compartimentos estancos y todo lo que no sean adhesiones inquebrantables se convierte en su extraña y alicorta mente polÃtica en furibundos y peligrosos agitadores, trapecistas y vividores. Siete años ya fundidos en gris-gabardina, vividos para propia satisfacción y el mismo rendimiento que una pila de un voltio. Agotado y agotador.
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ArtÃculo publicado en Diario de Noticias de Navarra





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